"Este no va a ser el momento en el que perdamos la esperanza": las mujeres en Argentina esperan el sí al aborto legal


“Este no va a ser el momento en el que perdamos la esperanza”: las mujeres en Argentina esperan el sí del Senado a la legalización del aborto



Argentina se encuentra a un paso de la legalización del aborto: este 8 de agosto, la Cámara de Senadores votará un proyecto de ley para legalizar la interrupción del embarazo, mismo que el 14 de junio pasado fue aprobado por los diputados del país.

De aprobarse el proyecto de ley impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, las mujeres podrían acceder a la interrupción legal del embarazo durante las primeras catorce semanas del proceso gestacional en hospitales del Sistema de Salud argentino.

Este es el séptimo intento de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito para que se legisle el acceso a la interrupción legal del embarazo, y es la primera vez que el debate legislativo se abre a escuchar argumentos de profesionales de la salud, organizaciones y activistas sobre el tema.

Activistas a favor de la legalización del aborto se disfrazan como personajes de la novela “El cuento de la criada” de la escritora feminista Margaret Atwood. Foto: AFP

La última vez que los legisladores en Argentina modificaron las restricciones legales para el acceso al aborto fue en 2012, cuando el caso de una menor, víctima de abuso sexual, consiguió que la Corte Suprema de dicho país derogara de la ley la condición que solo permitía a las mujeres “idiotas o dementes” que habían sido violadas interrumpir su embarazo.

Actualmente, en Argentina las mujeres pueden acceder a abortos únicamente cuando los embarazos son producto de una violación o cuando este pone en peligro la vida de la persona gestante; sin embargo, el código penal de este país sigue contemplando la prisión como castigo a mujeres que decidan interrumpir su embarazo por otra causa, así como al personal médico que las auxilie.

Aborto, un estigma que afecta a las más pobres

Aunque no existen cifras oficiales sobre el número de abortos que se practican en Argentina, en 2015, el Ministerio de Salud de la Nación reconoció que ese año se realizaron entre 370 y 522 mil interrupciones de embarazos. Sin embargo, el dato es estimado, pues la mayoría de los procedimientos se practican en la clandestinidad, lo que dificulta conocer el número exacto.

La única información disponible al respecto es el número de hospitalizaciones producidas en establecimientos públicos por complicaciones relacionadas con abortos.

Según los datos de las estadísticas hospitalarias del Ministerio de Salud de la Nación sobre el sistema público, en 2011 se registraron en Argentina 47 mil 879 egresos hospitalarios por abortos, de los cuales el 19% correspondió a mujeres menores de 20 años.

Cifras de la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS), en 2012, murieron en dicho país 33 mujeres a causa de embarazos terminados en aborto, entre ellas, dos menores de 20 años y siete jóvenes de entre 20 y 24 años

De acuerdo con la socióloga Nayla Luz Vacarezza, quien ha realizado estudios sobre la interrupción de embarazos en Argentina desde hace más de 11 años, la regulación del tema en e país “es una ley penal misógina, porque persigue únicamente a las mujeres, y es clasista porque entre las mujeres, solo castiga a las más pobres; las que cuentan con recursos pueden acceder a prácticas más seguras”.

En entrevista con Newsweek en Español, la académica argentina señaló que en este país “las mujeres que han sido encarceladas o perseguidas por practicarse un aborto son de sectores sociales vulnerados o empobrecidos”, quienes recurren a clínicas clandestinas o se provocan abortos con medicamentos sin acompañamiento médico, lo que puede generar complicaciones médicas que lleven a su muerte.

El castigo a las mujeres por provocarse un aborto en Argentina, y para los médicos que acompañan el procedimiento, es de entre uno y cuatro años de prisión, según lo establecido en su Código Penal.

Sin embargo, esta no es la única sanción, pues la decisión de interrupir un embarazo “produce estigmatización. Hay una sanción social por parte de la sociedad, incluyendo familia y amigos, que obliga a que las mujeres oculten las decisiones legítimas que toman sobre su cuerpo”, señaló  Vacarezza.

Activistas celebran tras la decisión de la Cámara de Diputados a favor de la legalización del aborto. Foto: AFP

Para ella, quien defiende la legalización de la interrupción del embarazo en Argentina, los argumentos que se han presentado en las sesiones de discusión abiertas dentro de las Cámaras de legisladores en “han enfatizado a las mujeres como personas cuyo único destino es ser seres para la reproducción, quitándonos dignidad como personas y nuestra libertad para decidir”.

Acompañamientos socorristas para abortos clandestinos

Para Clara Noceti, médica argentina, los argumentos biologicistas que han presentado los grupos que se pronuncian en contra de la legalización del aborto “ponen un juicio moral sobre el control del cuerpo de las personas con capacidad de gestar y sobre su salud”.

Noceti, quien forma parte de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, dijo a Newsweek en Español que, para ella, luego de las más de tres mil muertes que se han producido por abortos clandestinos desde la recuperación de la democracia en Argentina luego de la dictadura, su legalización “es una deuda que tiene el Estado con las mujeres”.

La médica explicó que, ante la falta de espacios seguros para las mujeres que deciden practicarse abortos clandestinos en Argentina, grupos feministas comenzaron a acompañar los procesos realizados con el medicamento misoprostol.

“Las feministas construyeron una agenda muy marcada. Sacaron un libro sobre cómo hacerse un aborto con pastillas que tuvo múltiples ediciones, y posteriormente comenzaron con acompañamientos socorristas, con activistas que acompañan el proceso compartiendo saberes”, dijo.

La médica destacó la importancia que tienen estos acompañamientos, pues permiten reducir los riesgos de complicaciones en las mujeres que abortan. Por ello, consideró que “la legalización no debe hacerlos desaparecer, pero el Estado tiene que dar opciones y respuestas a las personas, y que los abortos se practiquen en el Sistema de Salud”.

Sobre la votación que se dará el próximo miércoles en el Senado, Noceti reconoció que “la situación está muy difícil, porque la Cámara de Senadores es mucho más conservadora que la de Diputados, y también está ocurriendo que los senadores están usando la legalización del aborto como una carta para posicionarse políticamente en un montón de sentidos, o para ver qué tajada pueden sacar del pastel”.

Sin embargo, dijo, “nosotras, en las calles, somos un montón. Es esperanzador y muy emocionante”, aunque algunas de las personas que se han pronunciado a favor de la legalización del aborto han sido agredidas por personas que no están de acuerdo.

De acuerdo con la socióloga Nayla Luz Vacarezza, “lamentablemente, en la medida en que el debate parlamentario fue avanzando, al igual que nuestra presencia en las calles con apoyo popular, se han registrado insultos, ataques contra murales que han hecho compañeras y episodios de golpes a personas con insignias como el pañuelo verde de la Campaña por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito”, aunque han sido aisladas.

A pesar de estas muestras de rechazo a la legalización del aborto y del conservadurismo de los senadores, Nayla señaló que “el movimiento que lucha por la  legalización está acostumbrado a no poder jugar desde una posición de victoria y desde hace años está habituado a dar pelea y a tener todas las expectativas en contra”.

“Justamente por eso, en este momento, no va a ser el momento en que perdamos la esperanza”, concluyó.

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