El voto al otro lado de la frontera | Newsweek México


El voto al otro lado de la frontera



El dinero de los mexicanos en el exterior es una de las principales fuentes de ingresos en México, pero poco se les toma en cuenta a la hora de votar. La cifra podría ser histórica, aunque todavía muy por debajo para lograr una diferencia.

 

Cuando un migrante deja México para cruzar a Estados Unidos podrá estar lejos en cuerpo, pero casi nunca corta la relación con su país. Vuelve si puede, o sueña con volver si no tiene documentos. Usa WhatsApp y redes sociales para conectarse con familias y amigos. Y va más allá de lo emocional: envía dinero y mercancías periódicamente a los suyos, o tal vez participa en remesas colectivas para instalar por primera vez en comunidades luz, agua o una escuela primaria. En los hechos, nunca se va.

Mercedes Lozano, por ejemplo, cada tanto viaja a Guadalajara, donde nació y donde vive su hermano. Hace ocho años que vive en California, pero le preocupa lo que sucede en su ciudad, en particular la violencia y la corrupción. El día de la entrevista, mientras ella hablaba precisamente de la inseguridad en México, el exfiscal de Jalisco, Luis Carlos Nájera, salía vivo de un atentado en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Horas después se enteraría de la muerte de un pequeñito de ocho meses, Tadeo, por las quemaduras que él y su mamá sufrieron cuando viajaban en el colectivo que un grupo de hombres incendió.

Ella es una sicóloga de 38 años egresada de la Universidad de Guadalajara, inconforme con el PRI y con el PAN, a la espera de que llegue la boleta que el Instituto Nacional Electoral debió enviarle ya. Votarán ella y su esposo, sus papás que ahora viven en su casa, y sus dos hijos; una de 22 y uno de 20, que lo harán por primera vez.

Mercedes desconfía del INE, dice que tiene un plan en caso de que la documentación no llegue: “En caso de que no tengamos las papeletas vamos a salir a Tijuana, estamos a una hora y media, votaremos allá”.

Carmen Sánchez, también de California, aguarda por la boleta, le dijeron que llegaba entre el 20 y el 22 de mayo. Sin embargo, al cierre de la edición todavía no la tenía. “Estoy entusiasmada de votar, pero con un poco de desconfianza porque no sé si me va a llegar la boleta, no sé si van a tomar en cuenta mi voto”, dice. El fantasma de un fraude ronda.

Los posibles votos de Mercedes y Carmen están entre el 84% que se esperan en estas elecciones desde Estados Unidos; le sigue Canadá con el 4%, Alemania con el 2%, España con otro 2%, Reino Unido con 1%, y 6% será de los otros países.

En ese resto del mundo está Holanda, donde vive la mexicana Catalina Gutiérrez, una bióloga que trabaja en un proyecto de desarrollo sustentable.

Catalina cuenta lo kafkiano que ha sido su trámite electoral: con navegadores incompatibles, correos que no le respondieron y quizá se fueron al spam del INE, escaneos que no se enviaron porque las ventanas se cerraron antes de tiempo. Tuvo que escribir y llamar, llamar y escribir desde enero, febrero, marzo y abril, luego —al no tener respuesta—, tomar el tren, viajar 15 minutos y hablar con el personal de la embajada de México en La Haya para que le pudieran ayudar. Y no pudieron, así que tuvo que volver a llamar y escribir, hasta que por fin en un correo alguien del INE le pidió volver a enviar su comprobante de domicilio y su antigua credencial. Logró completar el proceso solo por voluntad, no por el trabajo del INE. Un amigo suyo de plano desistió.

La coalición Por México al Frente, cuyo abanderado a la presidencia es el panista Ricardo Anaya, denuncia que los errores de credencialización de mexicanos en el exterior son tantos que al menos en Estados Unidos hay más de 200 mil personas que solicitaron su registro y no están en el padrón electoral.

Juan Andrés Mora, enlace con migrantes del PRD, dice que en las últimas semanas han tenido reuniones en Texas, Illinois, California y otros estados de la unión, y de cincuenta personas, a ocho no les ha llegado la credencial a pesar de haber iniciado el trámite desde octubre o noviembre pasado. Y a otros que sí tienen ya la credencial y están registrados para votar no les ha llegado la boleta.

“Parece que el trámite está hecho para dejarnos fuera”, reclama Guadalupe Gómez, uno de los líderes más representativos en Estados Unidos, el migrante detrás de la idea del programa 3 x 1, la iniciativa donde migrantes, gobierno local y gobierno federal ponen una parte de recursos para proyectos de infraestructura y educación.

Una sorpresa en esta elección ha sido el alto número de registros en el consulado de México en Dallas, es la tercera ciudad con más electores después de Los Ángeles y Chicago. Llegó a dar 500 citas por día en las últimas semanas, antes de que concluyera el tiempo para el trámite, que fue el 31 de marzo.

Elías Linares, un mexicano originario de Acayucan en Veracruz, trató de solicitar su credencial en unos días de vacaciones que tuvo en enero, pero no encontró horarios disponibles en la página de internet, su cuñada le ayudó a buscar. Trabaja en una fábrica y sale todas las mañanas a las 6:20 y vuelve a las 6:20, antes de que anochezca. En esos horarios el consulado está cerrado y además queda a una hora aproximadamente de su casa. Pedir un permiso a su patrón implicaba estar fuera todo el día, por lo que no recibirá el sueldo de esas horas.

Gómez dice que un gran problema con el INE es que no consideró que buena parte de los migrantes trabaja como empleado y vive en los suburbios.

También hay quienes no están interesados en las elecciones mexicanas y solo buscaron tener la credencial para votar para identificarse. En entrevista, el consejero Enrique Andrade dice que notaron que “hubo un pico importante de credencialización desde la llegada de Trump por las deportaciones”. Llegaron a tener hasta 25 mil trámites por día en todos los consulados.

De cualquiera manera, los números en el proceso en el exterior se han ido achicando así: el INE tramitó  667 mil 548 credenciales; entregó 521 mil 735; activó 206 mil 880, y solo registró 181 mil 256, estos son los están en la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero. El resultado está muy por debajo de las expectativas incluso del INE, que era de 250 mil.

“SOMOS LA RESISTENCIA”

Si no fuera por ellos, por los migrantes, el Producto Interno Bruto que de por sí es bajo, lo sería más. Al cierre del año pasado enviaron 28 mil 771 millones de dólares de enero a diciembre, unos 568 mil millones de pesos al cambio actual. Sí, es mucho, ¿cómo dimensionarlo? Una idea nomás: este dinero equivale al presupuesto conjunto de las secretarías de Salud, Educación, Desarrollo Social y Economía; además de la Procuraduría General de la República y la Marina. Las remesas representan el 2.3 por ciento del PIB y es una de las principales fuentes de Inversión Extranjera Directa, junto con el agro, el turismo y el petróleo.

Por lo menos el 20 por ciento de las familias mexicanas vive de las remesas y con eso suelen comprar leche, huevo, frijol, tortillas; con eso compran útiles para los hijos; con eso ponen un pie de casa o terminan de construir. “Casi nunca es para el ahorro, no alcanza”, dice el investigador Rodolfo García Zamora, de la Universidad de Zacatecas, especialista en migración y remesas.

Hay estados donde la dependencia es mayor. Michoacán, por ejemplo, donde las remesas son el 11.8% del PIB local.

Carencia, hambre, falta de trabajo sobre todo después de los 35 años, cuando un mexicano deja de encontrarse en los anuncios laborales; escuelas públicas con cupos limitados, rancherías con poco transporte, territorios con campos secos. Por algunas de estas razones los migrantes han dejado México y viven en Estados Unidos. Otros se han ido por gusto.

Son 36.3 millones de personas de origen mexicano viviendo en Estados Unidos, de acuerdo con la Oficina del Censo. Unos 11.7 nacidos en México. El potencial de votantes sería de aproximadamente 8 millones. Y si por lo menos la mitad de esos votaran, podrían voltear una elección, como expone el líder Guadalupe Gómez.

Pese a eso, el INE proyectó solo 270 millones de pesos para la participación de voto en todo el mundo: el gobierno mexicano parece muy poco interesado en empadronar a más mexicanos, con mayor razón si en las elecciones pasadas el sufragio ha sido en contra del partido que ahora gobierna, el PRI.

Algunos avances hay: es la primera vez que los mexicanos pueden tramitar la credencial de elector desde el extranjero y es la primera vez que podrán votar para senadores. En 2017 estuvieron habilitados para votar por gobernador los ciudadanos de Coahuila y el Estado de México. Y ahora, el próximo 1 de julio, lo hacen quienes son de Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla y Yucatán.

Esta podría ser una votación récord. Hace seis años votaron para presidente 40 mil 714 personas fuera de México, pero los migrantes esperaban esta vez más recursos y más empeño. Uno de los reclamos más fuertes es que la Reforma Electoral de 2014 se aprobó que los mexicanos pudieran votar por internet, pero los consejeros del INE lo echaron para atrás.

“El gobierno tiene miedo de que voten los migrantes porque somos la resistencia”, suelta Gómez. “Nosotros podríamos dar la vuelta a la elección”.

Sara Zapata Mijares, fundadora de la Casa Yucatán en Los Ángeles, y Juvencio Rocha-Peralta, de Amexcan, la única organización de migrantes mexicanos en Carolina del Norte, en entrevistas por separado, hablan también del poco interés del INE para promocionar el voto entre las comunidades migrantes en Estados Unidos.

El consejero Andrade dice que no contrataron anuncios de televisión porque “salía muy caro”.

Rocha-Peralta hace énfasis justamente en eso, en la falta de promoción del voto y que se haya hecho solo durante 12 semanas por organizaciones que concursaron para obtener una beca de 50 mil dólares, un dinero que no ajusta para pagar a la gente, los viáticos y los gastos de administración, mucho menos para comprar espacios de propaganda, dice. “Era como hacer un trabajo casi gratuito, de puro voluntariado”.

A final de cuentas, de todos los que comenzaron el trámite para votar, solo el 27 por ciento está recibiendo o está por recibir su boleta. Falta ver a cuántos les llega y cuántos la regresan antes del 30 junio a las 8:00 de la mañana, cuando cerrará el proceso de voto para el exterior. Las ciudades con más inscritos son Los Ángeles, Chicago, Dallas y Houston.

VOTO CONTRA LA CORRUPCIÓN: NI PRI NI PAN

El PAN había sido la alternativa en elecciones pasadas para los migrantes en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos: en la elección de 2012, un 42% votó a Josefina Vázquez Mota, 39% a Andrés Manuel López Obrador y 16% a Enrique Peña Nieto. Ahora parece que las preferencias no se inclinan para el PAN.

Una encuesta, quizá la única hasta ahora que ha medido la intención de voto en Estados Unidos, muestra una preferencia por el candidato de Juntos Haremos Historia con el 40%, seguido de Ricardo Anaya con el 8%, Margarita Zavala (que no está más en la contienda) con un 7%, y Meade con un 4%. Los indecisos acumularon el 33%.

El ejercicio lo hicieron Latino Decisions y el Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de San Diego; tiene un margen de error de +/- 3.8%. Hicieron entrevistas bilingües a 662 adultos mexicano-americanos en todo el país, elegibles para votar en las elecciones presidenciales mexicanas el 1 de julio de 2018.

Entre esos votos a favor de Andrés Manuel estarán los de Mercedes, su esposo, sus papás y sus hijos. Y Los de Carmen y Catalina. Y así hubiera sido si Elías hubiera podido tramitar su credencial.

El académico del Colegio de la Frontera Norte, Víctor Alejandro Espinoza, dice que el voto migrante por tradición es un voto de castigo porque la mayoría tuvo que salir de México por situaciones de pobreza, una pobreza alimentada durante décadas por el PRI y un par de sexenios por el PAN.

La corrupción es otro factor determinante para pensar en nuevas alternativas.

Gómez, el promotor principal del programa 3X1 para migrantes, está inconforme con el uso político que se ha dado al programa. Habla de malas carreteras construidas con recursos de paisanos. “Se les asigna un buen presupuesto para suficiente material y mano de obra, pero se van por lo barato; construyen con material de mala calidad y las obras no duran”, dice. Esas obras son para sus comunidades, donde posiblemente tengan nietos, sobrinos, primos, hermanos, amigos.

“Lo que no es justo es que últimamente el gobierno no reconozca nuestro esfuerzo y encima nos robe”, dice con indignación. Para él, el programa está en decadencia.

La Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades en las cuentas de ese programa para el año 2015, cuando Rosario Robles dejó la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Durante los últimos ocho meses de su gestión los auditores hallaron contratos de prestación de servicios por honorarios con pagos que excedieron los 666 mil 800 pesos, uno de varios. Y señalaron que faltó por comprobar otros 314 mil 400 pesos.

Otro caso que ha traspasado fronteras es el que documentó Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) en 2016. Juntos Podemos, la iniciativa de apoyo a migrantes, presidida por la excandidata panista Josefina Vázquez Mota, ha sido financiada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, al menos con 900 millones de pesos. Algo que la panista y el presidente lo siguen negando.

Hace seis años era el PAN quien tenía una base de mexicanos mejor articulada en EU con Josefina Vázquez Mota; ahora no. Tampoco el Partido Revolucionario Institucional o el Partido de la Revolución Democrática. Quien ha hecho crecer su fuerza es Morena.

“Voy a votar por El Peje porque creo que la tercera es la vencida, y no sé si de los males es el menor, pero creo que ese señor tiene la experiencia política y de los otros ninguno me da confianza para votar por ellos”, dice Carmen Sánchez. Recuerda que Andrés Manuel ha viajado a California en al menos dos ocasiones en los últimos años, visitando la Placita Olvera, donde suelen reunirse simpatizantes de Morena a repartir volantes.

Mercedes Lozano votará por Andrés Manuel porque dice que sus propuestas tienen que ver con fortalecer el mercado interno.

Catalina Gutiérrez dice que quiere moverse a un cambio y también enviará su voto por AMLO: “Quiero mover esa silla, agitarla, si ese cambio es bueno ya lo veremos, y si no resulta como pensaba por lo menos habré quitado del sistema esa cadena perpetua del poder del PRI. Sabemos que nadie en seis años logrará grandes movimientos, pero sí iniciativas, y si los que están ahora quieren regresar a esa silla, que se esfuercen, porque el pueblo les pedirá más”.

Los mexicanos en el exterior votan en medio de una situación de violencia en las ciudades donde nacieron, con un historial de casos de corrupción en México sin consecuencias judiciales, con una economía donde el peso cada vez pierde más fuerza, como la ha perdido el presidente Enrique Peña Nieto, históricamente el más impopular.

Ingresa las palabras claves y pulsa enter.