Perritos enfermos: cómo sus tumores pueden ayudarnos a encontrar un tratamiento para el cáncer


Perritos enfermos: cómo sus tumores pueden ayudarnos a encontrar un tratamiento para el cáncer

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¿Qué hemos hecho los humanos para merecer a los perros? Ellos nos saludan cuando llegamos a casa, nos consuelan cuando estamos tristes y, en general, son compañeros leales.

Ahora, varios científicos investigan si los tumores en los perros pueden ayudar a tratar los tumores en los seres humanos (hablando de lealtad). A principios de abril, el Laboratorio Jackson, que cría y vende ratones para investigación a universidades y empresas farmacéuticas, comenzó a recolectar muestras de tumores caninos. Las células de esos tumores implantadas en ratones podrían ayudar a probar nuevos medicamentos y a mejorar nuestra comprensión sobre la forma en que el cáncer se desarrolla y avanza. Un centro quirúrgico veterinario de Connecticut que atiende a perros diagnosticados con cáncer ha proporcionado las muestras iniciales. Sin embargo, el plan es recolectar muchas más.

En el nuevo estudio se utiliza un método que se ha venido usando desde hace mucho tiempo para estudiar los tumores humanos: implantarlos en ratones. Normalmente, la implantación del cáncer desencadenaría un ataque por parte del sistema inmunológico del ratón. Los ratones del Laboratorio Jackson son distintos: algunos no tienen sistema inmunológico o han recibido un trasplante de células madre para hacer que su sistema inmunológico sea más parecido al de los seres humanos. Cuando se les implanta a esos ratones un pequeño trozo del tumor de una persona, esas células pueden crecer en una forma que resulta más realista que lo que puede lograrse en una caja de Petri. “Es lo más cercano que tenemos a un tumor humano”, afirma el Dr. Edison Liu, director ejecutivo de Jackson.

Dados los fundamentos de la enfermedad, los tumores en perros podrían ser la siguiente opción. Aunque el cáncer es producido por distintas causas, los genes desempeñan una función fundamental, y en ocasiones, una mutación heredada puede aumentar el riesgo de una persona. En otras ocasiones, un gen sano puede cambiar, produciendo un crecimiento celular anormal, que es la característica que define al cáncer.

La configuración genética de un tumor también puede determinar el tipo de medicamentos que funcionan contra él. El hecho de contar con un conjunto amplio y diverso de perfiles genéticos aumenta las oportunidades de hallar la forma correcta de atacar cada enfermedad. Este punto de vista es particularmente relevante para los cánceres raros y las mutaciones poco frecuentes. Al obtener información de un conjunto más grande, se obtienen más mutaciones genéticas para investigar.

Por ello, el uso de tumores de perros es una manera casi ideal de ampliar ese conjunto. Esos animales están expuestos a muchos de los mismos factores ambientales que podrían desencadenar el cáncer en sus dueños, señala el Dr. Christopher Fulkerson, oncólogo veterinario de la Universidad de Purdue. Algunos cánceres de huesos, cerebro y vejiga son mucho más comunes en los perros que en las personas, lo cual hace que las muestras sean fáciles de encontrar.

Foto: Adobe Stock

En muchos casos, las células de un tumor canceroso de un perro se ven y actuan igual que lo harían en un ser humano. Incluso pueden tener las mismas mutaciones genéticas subyacentes. Por ejemplo, en perros y humanos con leucemia mielógena crónica se fusionan dos genes (conocidos como bcr y abl) en una forma muy familiar.

A pesar de los trozos de cáncer real que crecen dentro de ellos, estos modelos en ratones de los tumores humanos están lejos de ser perfectos. En un artículo publicado en 2017 en la revista Nature Genetics, un grupo de investigadores advirtió que los genes de las muestras de tumores humanos podrían modificarse una vez que se encuentran en los ratones, lo que podría hacer que los resultados de algunos experimentos sean menos relevantes. Lo mismo puede ocurrir con los tumores de perro implantados.

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No todos los cánceres caninos serán particularmente útiles para las investigaciones centradas en los seres humanos. En algunos tipos de cáncer, las similitudes entre las enfermedades de los perros y las de los humanos serán importantes. Sin embargo, en los casos en que no lo sean, advierte el Dr. Jaime Modiano, especialista en oncología comparativa de la Universidad de Minnesota, las diferencias podrían tener serias implicaciones en el desarrollo de medicamentos y llevarían a los investigadores por una vía que no se aplica a los seres humanos.

No obstante, aun si estas investigaciones no aumentan nuestro conocimiento sobre los tumores malignos, sí que podrían ayudar a mejorar el tratamiento de perros diagnosticados con cáncer. Es lo menos que podemos hacer por nuestros fieles amigos.  

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Otros amigos peludos

¿Por qué los tumores felinos no son tan útiles en las investigaciones sobre el cáncer humano?

A los amantes de los gatos debemos decirles que no es nada personal. Pero cuando se trata de estudiar el cáncer de los seres humanos, los tumores felinos no se usan tan frecuentemente como los de los perros.

Si bien los gatos contraen un tipo de cáncer de piel en la cabeza y en la boca que algunos investigadores utilizan como un modelo para los cánceres humanos de cabeza y cuello, a los perros se les diagnostica más frecuentemente con tumores que coinciden con el cáncer en seres humanos. “Ha sido un poco más fácil encontrar enfermedades que verdaderamente coincidan”, señala el Dr. Christopher Fulkerson de la Universidad de Purdue. En otras palabras, los científicos podrían implantar el tumor de un gato en un ratón utilizado para la investigación del cáncer en seres humanos, pero ¿para qué lo querrían las empresas farmacéuticas enfocadas en el cáncer humano?

Un problema adicional: es posible que los tumores felinos no sean detectados tan frecuentemente como los caninos. Los dueños que permiten que sus gatos anden libremente fuera de su casa también suelen llevarlos al veterinario con menor frecuencia que las personas que tienen perros. Por esta razón, es menos probable diagnosticar a los gatos con cáncer. Así, lo que carecen los perros en cuanto al tiempo de juego irrestricto en el exterior, lo compensan con su acceso a una atención sofisticada contra el cáncer. ¡Por ello, los científicos que buscan otros tumores en mamíferos para comprender mejor el cáncer humano obtienen más muestras caninas!

Sin embargo, los investigadores insisten en que tratan de mejorar el tratamiento para los felinos. “Es posible que los gatos no ocupen un lugar importante en la investigación comparativa —afirma Fulkerson—, pero, definitivamente, hay personas a las que les preocupan los gatos con cáncer”. (Kate Sheridan)

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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