Kim Jong Un construye monumentos a sus misiles favoritos mientras se prepara para reunirse con Trump

Kim Jong Un construye monumentos a sus misiles favoritos mientras se prepara para reunirse con Trump

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Aparentemente, Corea del Norte ha comenzado a construir monumentos a los recién creados misiles balísticos intercontinentales (MBIC) que colocaron a Estados Unidos por primera vez en la trayectoria de ese país, de acuerdo con imágenes de satélite y análisis de expertos.

David Schmerler, miembro del equipo de investigación del Centro James Martin de Estudios sobre la No Proliferación, con sede en Monterey, California, compartió el sábado fotografías aéreas de lo que parecía ser un monumento en construcción en el sitio del lanzamiento del MBIC Hwasong-15, realizado en noviembre pasado, y dos más en el sitio del lanzamiento de los dos misiles Hwasong-14, realizado en julio. Las pruebas fueron la culminación de décadas de desarrollo militar iniciado por el abuelo de Kim, heredado por su padre y acelerado rápidamente desde que Kim asumió el cargo en 2011.

Mientras que el Presidente estadounidense Donald Trump atribuyó a su propia campaña de “máxima presión” el hecho de darle la posibilidad de convertirse en el primer presidente estadounidense en funciones en reunirse con un líder supremo norcoreano, Kim parece regodearse en el éxito sin precedentes del programa de misiles balísticos al que, según la rival Corea del Sur, Kim estaría dispuesto a renunciar a cambio de lograr la paz.


Corea del Norte y Corea del Sur, país apoyado por Estados Unidos, han contendido desde los primeros años de la Guerra Fría, la cual los enfrentó en un conflicto de tres años de duración a principios de la década de 1950. Desde hace mucho tiempo, la dinastía Kim, que gobierna Corea del Norte, ha buscado desarrollar armas nucleares y MBIC capaces de transportarlas como un factor de disuasión eficaz contra una posible acción militar por parte Estados Unidos.


Corea del Norte probó su primera arma nuclear en 2006, pero no fue sino hasta el verano pasado que el más joven de los Kim logró supervisar el primer lanzamiento de un MBIC realizado por su país. El acto fue seguido por un segundo lanzamiento de lo que, según los medios de comunicación estatales de Corea del Norte, fue el Hwasong-14, y en noviembre, por el del Hwasong-15 que viajó más de 10 veces más alto que la Estación Espacial Internacional. Todo Estados Unidos, e incluso ciudades importantes como Nueva York y Washington D.C., se encuentran dentro del posible alcance de esta última arma.

Estos lanzamientos, junto con la prueba de una bomba de hidrógeno realizada en septiembre, se produjeron a pesar de que Trump prometió detener las ambiciones nucleares de Kim. Trump respondió a Corea del Norte imponiendo a ese recluido y militarizado país severas sanciones y realizando frecuentes ejercicios militares con Corea del Sur y Japón, que son aliados estadounidenses y se encuentran cerca de Corea del Norte. En un infrecuente signo de freno a la escalada, estos ejercicios fueron puestos en pausa mientras se sostenían unas aún más infrecuentes conversaciones entre las dos Coreas en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018, realizados en Pyeongchang.

El diálogo, uno de los muchos que habían fracasado previamente, produjo intercambios diplomáticos nunca antes vistos, entre ellos, el viaje de la propia hermana de Kim a Corea del Sur y la visita de una delegación surcoreana de alto nivel a Kim en Pyongyang. Sin embargo, quizás lo más sorprendente fue la revelación hecha la semana pasada por esa delegación de que Kim había invitado a Trump a participar en conversaciones directas, y que Trump había aceptado. El líder republicano dijo que se reuniría con Kim en mayo.

Los impredecibles enfoques de la diplomacia de Kim y Trump han hecho que los observadores tengan dificultades para determinar los motivos de ambos líderes. Los dos gobiernos se han rehusado firmemente a hacer concesiones, pero Corea del Sur ha afirmado que Kim estaba listo para congelar sus lanzamientos de misiles y, finalmente, eliminar por completo sus armas nucleares si podía garantizarse la seguridad de su país. Corea del Norte ha indicado anteriormente que sus armas nucleares solo eran necesarias para defenderse de un gobierno estadounidense hostil.

Estas armas de destrucción masiva son un punto de conversación vital en la propaganda norcoreana, y forman parte de la estrategia nacional de defensa de Kim. Este último no ha anunciado aún un cambio en su postura con respecto a las armas nucleares, mientras que, según informes, Estados Unidos ha programado el reinicio de sus ejercicios militares en la península de Corea y Trump sustituyó repentinamente a Rex Tillerson con Mike Pompeo, director de la CIA y partidario de una línea más dura, como director del Departamento de Estado.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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