Alcis Corp: brindar un homenaje a las personas que fallecen




J. García López es el buque insignia del grupo Alcis Corp, que desde hace más de 40 años se ha consolidado como una destacada empresa de servicios funerarios en México con un sello distintivo: homenajear a quien fallece.

ÓSCAR PADILLA: Antes de escalar a la presidencia de Alcis Corp, encabezó la división funeraria. Foto: Antonio Cruz

Alcis Corp es un conglomerado empresarial que, entre otros, posee inversiones en sectores como el funerario, de alimentos y bebidas, turismo e inmobiliario. Marcas como los restaurantes Mextizo, las cafeterías Tiempo de Café, hoteles Calypso, arrendadora Skmex, florerías Blanc y, sobre todo, la funeraria J. García López, pertenecen al grupo que hoy en día es comandado por Óscar Padilla, un empresario mexicano de 48 años que se define como “aguerrido, apasionado, comprometido con los colaboradores y que lleva el orgullo de México hasta en los huesos”.

Si de hablar de huesos se trata, nadie mejor que quien está al frente de una de las funerarias más socorridas en la Ciudad de México. Fundada en 1981, J. García López es un nombre bien arraigado y sus servicios mortuorios hoy incluyen exhumación, embalsamiento, cafetería, florería, nichos, transporte de acompañantes, lienzos de vida, traslados internacionales, musicalización e, incluso, asistencia religiosa.

“En las funerarias le apostamos mucho a la renovación y mantenimiento de las instalaciones”, comenta Óscar Padilla en entrevista con Newsweek en Español. “Invertimos siempre en eso. Acabamos de hacer una renovación en todos los edificios que tenemos, eso les da a las familias que confían en nosotros la certeza de que lo que van a recibir siempre es valor agregado”.

Antes de escalar a la presidencia de Alcis Corp, Padilla encabezó la división funeraria, la cual en ese periodo creció de manera considerable. Es abogado por la Universidad Intercontinental y se ha especializado en los temas de negocios y mercadotecnia. “De joven mi situación personal era que me movía de una universidad a otra porque no me encontraba cómodamente con el sistema educativo, siempre he buscado ser dinámico en mi vida, y mi papá me dijo que ya no me iba a pagar más universidades. Entonces yo le respondí: ‘Está perfecto, tú no me pagas universidad, pero tampoco opinas sobre mis estudios’. Pagué mis estudios en una universidad privada, trabajaba y estudiaba desde muy joven, y eso fue lo que me formó”.

Con más de 850 colaboradores, considera, Alcis Corp es un grupo que se define como valiente y atrevido y que siempre se preocupa por generar nuevos negocios y por apostarle a distintos segmentos de inversión: “Lo que hacemos es identificar segmentos de inversión o potenciar negocios que hoy existen en el mercado y que no están suficientemente estructurados, pero que tienen una visión de negocios a mediano y largo plazo en donde nosotros podamos apostarle y ayudar a que crezcan y a que tengan éxito”.

El CEO de Alcis Corp refiere que uno de sus segmentos destacados es el funerario, donde poseen la marca J. García López: un negocio donde han logrado un equilibrio favorable entre los servicios a la sociedad y la expansión y crecimiento de la empresa. “Es el buque insignia del grupo, desde hace más de 40 años nos hemos consolidado como el grupo más importante de servicios funerarios a escala república mexicana y con un reconocimiento de la marca a escala internacional. Por ejemplo, somos la única empresa en todo el mundo que ha ganado un León de Plata en Cannes por nuestras campañas de publicidad, por nuestras innovaciones. Una suma de grandes esfuerzos en la parte funeraria nos ha llevado a desarrollarnos y comprometernos con la sociedad, a cumplir y superar con las expectativas de los clientes”.

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Alcis Corp dio sus primeros pasos en el mundo empresarial a mediados de la década de 1970, cuando el matrimonio conformado por Carlos García López y Julieta Bravo le apostó fuertemente a la industria turística y abrió los primeros negocios importantes tanto en Acapulco como en Cancún, destinos en los cuales fueron pioneros en el negocio de los hoteles y las discotecas.

Posteriormente, ya en el año 1979, el entonces presidente municipal de Huixquilucan, Estado de México, charló con el ingeniero García López y le contó su inquietud de convertir la alcaldía en un municipio modelo, para lo cual le hacía falta un horno crematorio.

Según cuenta Óscar Padilla, “en aquel entonces menos del 1 por ciento de la población se cremaba, y la señora Julieta Bravo le entró al negocio; encontraron los mejores hornos en Orlando, Florida, y lo primero que se hizo, ya en 1981, fue solamente maquilar la cremación para las funerarias, les maquilaban a todas las funerarias. De modo que este negocio nació siendo maquilador de un servicio de cremación, pero después llevaban tanta gente para cremar, que llegamos a tener cuatro hornos. El siguiente paso fue vender la cremación a futuro, conseguir velatorios e implementar el resto de los servicios funerarios, planes integrales. Y en 1985, después del terremoto, cuando abrimos las puertas para el uso gratuito de los crematorios tras el sismo, se puso la primera funeraria. El segmento funerario siempre fue manejado por una mujer, la señora Julieta. La dinámica de crecimiento fue acercarse a la gente con precios razonables, dignidad, calidad, una misión, visión, una filosofía de empresa y una estructura de negocio muy bien organizada. El ingeniero falleció hace un par de años, y su esposa también.

Foto: Antonio Cruz

—En el negocio de la muerte hay que apostarle a la sensibilidad, ¿es así efectivamente?

—Nosotros, por ejemplo, tenemos una innovación siempre en el uso del lenguaje. En la parte funeraria, hablando del marketing, la publicidad y la comunicación, nosotros no hacemos servicios funerarios, sino que brindamos homenaje a las personas que fallecen. La frase “servicios funerarios” para nosotros está fuera de uso, por eso, cuando alguien llama a las sucursales, el operador le va a decir: ‘Oiga, ¿qué desea usted para el homenaje de su ser querido?’. La vida merece un homenaje, y nosotros hacemos que ese homenaje sea posible.

—Desde el punto de vista de los negocios, ¿cuál es la relevancia de Alcis Corp para el entorno en el cual participa?

—Tiene una gran importancia, sobre todo en el portafolio de inversiones del grupo y nuestros segmentos de operación y de trabajo. Tenemos una participación muy importante en la parte de la prestación de servicios funerarios, y como compromiso ante la sociedad realmente siempre hemos estado muy cerca de brindar servicios dignos y de calidad. Y, sobre todo, hemos aportado proyectos a la industria funeraria, tan es así que desde hace más de cuatro años formamos el Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios, el cual es una iniciativa de nosotros como J. García López. Lo hicimos porque hoy el mercado funerario es poco regulado, es un mercado que carece de regulación, las autoridades están empezando a poner atención en el tema. Nosotros hemos participado y hemos formado parte de los comités más importantes de modificaciones a las normatividades operativas, y estamos participando también en temas como la norma ambiental de emisiones de contaminantes producto de las cremaciones.

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