La Arquidiócesis de Durango reconoció que enfrenta un desafío relacionado con la escasez de sacerdotes jóvenes. Aunque las parroquias de la capital no se encuentran desatendidas y hay suficientes sacerdotes para cubrir los templos, muchos de estos clérigos son de edad avanzada y algunos tienen con problemas de salud.
En este contexto, el Padre Noé Soto, vocero de la Arquidiócesis, expresó el deseo de permitir que los sacerdotes más veteranos puedan descansar, pero la falta de reemplazos jóvenes representa un obstáculo.
Explicó que, generalmente, los sacerdotes jóvenes son asignados a las zonas rurales y comunidades alejadas, donde se requiere de su vigor para cumplir con los compromisos. Posteriormente, regresan a la capital para poder realizar su ministerio con mayor tranquilidad.
Sin embargo, la escasez de vocaciones es un problema latente, ya que la cantidad de seminaristas en el Seminario Mayor de Durango ha disminuido significativamente, pasando de un promedio de 100 en años anteriores a solo 50 o 60 en la actualidad.
A pesar de esta situación, el Padre Noé destacó que hay señales positivas, como la reciente ordenación de un nuevo sacerdote y la próxima ordenación de un diácono. En Durango, se ordenan en promedio tres sacerdotes por año, aunque muchos seminaristas abandonan el camino antes de concluir sus estudios.
Las causas principales de esta disminución en las vocaciones, según afirmó, incluyen la creciente oferta de estudios profesionales y la larga y exigente carrera del sacerdocio, que implica ocho años de formación académica y un estilo de vida muy demandante.
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