Joe Biden, el veterano demócrata que quiere sacar a Trump de la Casa Blanca


Joe Biden, el veterano demócrata que quiere sacar a Trump de la Casa Blanca



El exvicepresidente demócrata Joe Biden lanzó este jueves su candidatura para la presidencia de Estados Unidos y advirtió que un segundo mandato de Donald Trump “alterará fundamentalmente y para siempre el carácter del país.

Biden, quien senador durante décadas y vicepresidente por ocho años en el gobierno de Barack Obama, dijo al anunciar su candidatura en Twitter que “los valores fundamentales de este país (…) nuestra posición en el mundo (…) todo lo que ha hecho a Estados Unidos, está en juego”.

En el video que compartió en redes sociales, el político evocó las manifestaciones neonazis de agosto de 2017 en Charlottesville, en las que una contramanifestante antiracista murió, y criticó duramente la reacción de entonces de Donald Trump, quien había declarado que hubo “gente de bien” en ambos lados de los enfrentamientos.

“En ese momento supe que la amenaza contra este país era como nada de lo que había visto antes en mi vida”, dijo Biden.

“Si damos ocho años a Donald Trump en la Casa Blanca, alterará fundamentalmente y para siempre el carácter de este país”, alertó.

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La candidatura de Biden acaba con meses de expectativas y lo integra a una abultada lista de 20 aspirantes del Partido Demócrata: un número récord para un grupo que presenta además una diversidad sin precedentes.

Gracias en particular a su alta notoriedad y su imagen de líder unificador y moderado, el veterano político demócrata de 76 años domina desde hace meses las encuestas de este principio de campaña para obtener la nominación demócrata.

Trump no tardó en responder: insultó a Biden en Twitter, su medio favorito, cuestionando la capacidad mental de su rival.

“Bienvenido a la carrera Joe el Durmiente. Solo espero que tengas la inteligencia, que siempre ha estado en duda, para librar una exitosa campaña de primarias, escribió.

El mandatario también creó un video en español, dirigido a la comunidad latina que vive en Estados Unidos.

¿La tercera es la vencida?

Tras dos intentos infructuosos en 1988 y 2008, y tras abstenerse de competir en las presidenciales de 2016, muy afectado por la muerte de uno de sus hijos, Joe Biden dejó crecer el suspenso durante meses.

En ese tiempo su ventaja en la carrera se fue reduciendo ante un panorama en el que destacan nuevos rostros de la política -muchos de ellos muy jóvenes- como el candidato moderado Pete Buttigieg, el alcalde de Indiana de 37 años.

Las últimas semanas de espera también se vieron empañadas por el testimonio de varias mujeres que acusaron a Biden de gestos inapropiados en actos públicos por su efusivo comportamiento: un beso en la cabeza, las manos en los hombros…

Prometió, ante la controversia, “estar más atento” a las nuevas normas sociales que emergen tras el terremoto que marcó el movimiento contra el acoso #Metoo, pero no se disculpó.

Según la encuesta RealClearPolitics, Biden se situaba como el favorito para hacerse con la nominación de su partido con un 29.3%, seguido por Bernie Sanders, el senador que fue precandidato presidencial en 2016, que cuenta con 23% de apoyo.

Los escoltan la senadora Kamala Harris como tercera en la contienda con 8.3%, seguida de Buttigieg con 7.5%, la senadora progresista Elizabeth Warren con 6.5% y el excongresista por Texas Beto O’Rourke con 6.3%.

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En su carrera política Biden ha subrayado sus orígenes modestos en la Pensilvania obrera, estado que visitará para un primer mitin electoral el lunes. Su popularidad intacta entre la clase trabajadora, pese a su larga trayectoria de casi medio siglo en la política, podría ser una ventaja vital en los antiguos reductos industriales que favorecieron a Donald Trump en 2016.

“Los banqueros de Wall Street y los presidentes de las compañías no construyeron Estados Unidos. Fueron ustedes (…) la clase media”, había dicho la semana pasada a unos huelguistas.

También es muy popular entre la base demócrata, especialmente entre los electores de mayor edad, los más moderados, así como los negros, cuya movilización podría ser clave en las urnas.

Obama, a través de su portavoz, declaró que haber escogido a Biden como su compañero de fórmula en 2008 había sudo “una de sus mejores decisiones”.

Las controversias

Varias mujeres han acusado a Biden de haber tenido gestos inapropiados en actos públicos. Biden reconoció que es asiduo al contacto físico pero afirmó que entendía que los tiempos habían cambiado las normas sociales, sobre todo después del nacimiento del movimiento contra el acoso #MeToo.

Por eso prometió que prestaría más atención, pero nunca se disculpó y rápidamente hizo bromas sobre la cuestión, un gesto interpretado por muchos como un signo de una desconexión con la gente característica de otra época.

En 1986 en su primer intento por la candidatura presidencial demócrata tuvo que retirarse cuando fue descubierto plagiando los discursos.

Refugiado en el Senado, buscó forjarse una nueva reputación, pero sus decisiones como legislador desde entonces también pueden proyectar sombras en la carrera presidencial.

En 1991 fue quien presidió la audiencia en el Senado en la que la abogada negra Anita Hill acusó al entonces candidato a magistrado de la Corte Suprema, Clarence Thomas, de acoso sexual.

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Sobre este capítulo muy polémico de la historia de Estados Unidos, recientemente Biden admitió que no creó las condiciones que la mujer “merecía”, haciendo a Hill testificar en una audiencia inquisidora, ante un panel compuesto exclusivamente por hombres blancos.

En 1994 defendió con contundencia una ley contra el crimen que llenó las prisiones de Estados Unidos. Esta legislación que apuntaba contra los adictos al “crack” golpeó con fuerza a la población negra. Recientemente Biden reconoció que fue una equivocación.

En 2003 se declaró a favor de la invasión de Irak, aunque después reconoció sus críticas sobre cómo se gestionó el conflicto luego de que Sadam Hussein fue derrocado.

Con información de AFP

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