Motivar a los solteros a sentar cabeza no es solo un problema familiar; ahora es una prioridad del gobierno chino.
¿Hay algo menos romántico que la presión de los padres para que te cases? Prueba la presión del gobierno. El festival Qixi en agosto es conocido como el Día de San Valentín chino, y mientras millones de hombres y mujeres jóvenes pasaron el día buscando el amor o fortaleciendo sus relaciones incipientes bajo el escrutinio de la familia, el Partido Comunista gobernante se entrometía.
Motivar a los solteros a sentar cabeza ya no es solo un problema familiar: se ha vuelto una cuestión de preocupación para el estado. China es una de las poblaciones que envejecen más rápido en el mundo, y los índices de fertilidad han disminuido rápidamente a causa principalmente de la política de un solo hijo instaurada en 1979. La ONU calculó recientemente que la cantidad de ciudadanos chinos con más de 60 años alcanzará los 440 millones para 2050, una cifra más grande que toda la población de Estados Unidos.
Ello también significa una reducción del mercado laboral. En 2014, la Oficina Nacional de Estadística de Beijing informó que la población en edad laboral de la China continental se redujo en 4 millones en relación con el año anterior, a 915.8 millones. Un ambiente que motive a los jóvenes a casarse —y, más importante, a tener hijos— ayudaría a mitigar estas preocupaciones económicas.
Así, los líderes del partido están jugando al cupido de “hombres y mujeres sobrantes”, el término usado comúnmente por el estado para describir a hombres y mujeres no casados con más de 30 y 27 años, respectivamente. En junio pasado, la Liga Juvenil Comunista organizó un evento masivo de citas rápidas para 100,000 solteros en Zhejiang, y la Federación Nacional de Mujeres de China celebró un evento similar en la provincia norteña de Gansu.
Los periódicos estatales ayudan en las acciones del gobierno, principalmente fomentando el miedo. En 2014, Global Times reportó que los hombres se sentían no deseados debido al desequilibrio de género provocado por una preferencia por los hijos: “El índice de natalidad sesgado y las altas expectativas de vida [están] lanzando a los solteros al deshuesadero”, como lo dijo el periódico.
Ese mismo año, la Oficina Nacional de Estadística calculó que para 2020 habrá aproximadamente 30 millones más de hombres que mujeres con edades de 24 a 40 años. “La acumulación continua de hombres no casados en la edad legal para casarse aumenta enormemente el riesgo de inestabilidad social e inseguridad” dijo el People’s Daily. A las mujeres solteras se les advirtió sobre los inconvenientes de ser una “mujer sobrante”.
Que los padres chinos presionen a sus hijos solteros a casarse no es algo nuevo. “La expectativa social es que todos deberían casarse. Esa es la tendencia general. Se da por sentado”, dice a Newsweek Jieyu Liu, subdirectora del Instituto de China de la SOAS (Escuela de Estudios Orientales y Africanos). “Los padres se ponen ansiosos si sus hijos todavía no se casan y están próximos a cumplir 30 años”.
O sea, todos los fines de semana, entre el mediodía y las 5 pm, miles de padres acuden al mercado matrimonial de Shanghái en el Parque Popular con la esperanza de hallar buenos cónyuges para sus hijos. Allí, publican un anuncio con detalles de su hijo o hija, incluida (pero no limitado a) su foto, edad, altura, ingreso, educación, signo zodiacal, valores familiares y personalidad. Si dos partes concuerdan en sus requisitos, se consultan para determinar la compatibilidad familiar antes de organizar un encuentro.
Ahora, con el gobierno también impulsando el matrimonio, han aparecido opciones masivas de cortejo en ciudades como Beijing y Shanghái, donde miles de solteros esperanzados se reúnen en parques o estadios para conocer al sexo opuesto. Además de Tantan, la respuesta china a Tinder, está Hire Me Plz, lanzada por Cao Tiantian en 2015, la cual les permite a los solteros contratar una novia o novio falso para cenas o eventos sociales. Por una tarifa entre 15 centavos a $288 dólares la hora, los solteros pueden hallar una cita de último minuto para alguna ocasión. El sexo no es parte del servicio ofrecido; la prostitución todavía es ilegal en China.
Durante el Año Nuevo Lunar y otras festividades se ve un incremento en el número de usuarios, a pesar del aumento en los precios. “Más de 1,000 personas en nuestra plataforma se suscribieron como citas de alquiler para el descanso de Año Nuevo”, dijo Cao en enero. Él espera que la industria de renta de citas se convierta en un mercado de muchos millones de dólares para 2022.
Cecilia Cao, de 25 años y oriunda de Guangzhou, dice que su generación necesita un empujón. “Los chinos siempre están trabajando y no tienen tiempo de ir a fiestas”, comenta ella. “También hay personas quienes no quieren salir; solo quieren quedarse en casa. Tienen que presentarles personas”.
Zhao Xuewei, de 20 años y oriunda de Tianjin, dice a Newsweek que sus semejantes cada vez más eligen navegar por internet y jugar juegos de computadora en casa en vez de asistir a eventos sociales. “La mayoría de la gente tiene citas para casarse”, comenta ella. “Pero ahora, más y más jóvenes no están dispuestos a casarse a causa de la pesada carga de vida y el gasto enorme de criar un hijo”.
Aun cuando el Partido Comunista flexibilizó la política de un solo hijo hace pocos años —todas las parejas ahora pueden tener dos hijos—, el alto costo de tener una familia ha disuadido a muchos de aprovechar esta oportunidad. En 2015, la Academia China de Ciencias Sociales calculó que el costo promedio de criar un hijo hasta los 16 años era de $71,644 dólares, una carga seria en la masa continental, donde el ingreso anual disponible per cápita era de solo $3,212 dólares.
Hasta ahora, la creciente presión social para casarse viene de la mano de estadísticas inquietantes. Según el Ministerio de Asuntos Civiles, el “índice crudo de divorcios” se duplicó de 1.46 a 3 de cada 1,000 en la década que terminó en 2016. Ese año, 4.2 millones de parejas se divorciaron, un aumento de 8.3 por ciento en relación con 2015.
Sandy To Sin-chi, una socióloga de Hong Kong, le atribuye parte de ese aumento al cambio en las actitudes. “Las mujeres están menos dispuestas a tolerar un matrimonio infeliz”, dice ella. “Son más independientes y están mejor equipadas financieramente, y pueden optar por irse si las cosas salen mal”.
Ello podría llevar a una nueva tradición Qixi. Mientras que las mujeres jóvenes solían celebrar el festival mediante quemar ofrendas en papel, tal vez ahora prendan fuego a licencias matrimoniales, incinerando las esperanzas del gobierno.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek