La desigualdad y la censura en la edición de Cannes 2018


La desigualdad y la censura, lo que no debemos olvidar del Festival de Cannes 2018

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Este festival de Cannes 2018 será recordado por los conflictos que se desarrollaron en torno a este. Los problemas con Netflix y otras productoras que hicieron películas específicamente para pantalla chica; el discurso de Cate Blanchett por la desigualdad de género; los pocos mexicanos que este año fueron invitados al festival y que, en otras ediciones, más de uno ha sido reconocido; los directores que han sido censurados en sus países y que no pudieron defender su películas en el festival; la ausencia del Papa y, por supuesto, la falta de “selfies”.   

Igualdad… aún no

El Festival de Cannes comenzó en 1946, desde ese momento han caminado por la alfombra del roja del festival 1,688 directores hombres, demasiados si lo contrastamos con las 82 mujeres que en 72 años han sido invitadas a defender su película y desfilar por las escaleras de la alfombra roja de Cannes, esas que para mucho han sido el parteaguas más importante de su carrera cinematográfica.

Este año 82 mujeres de la industria, entre las que destacan Kristen Stewart, quien en un acto de protesta, en contra de la regla que dice que las mujeres solo pueden usar tacones durante el festival, se quitó los zapatos en la alfombra roja. Marion Cotillard, Salma Hayek, Ava DuVernay y Cate Blanchett se reunieron en estas glorificadas escaleras alfombradas para escuchar un manifiesto que Blanchett leyó en francés y que pone en evidencia la enorme desigualdad que sufren las mujeres en esta industria. Para realizar la protesta, eligieron el estreno de la película “Girls of the Sun” por ser la única dirigida por una mujer, Eva Husson, que entró a la competencia de este año.

Cannes no es lugar para Netflix y otros aficionados

Los organizadores del festival decidieron que las películas que no están destinadas a ser difundidas en salas de cine francesas no podrán concursar por en Cannes. Las películas de Netflix solo están disponibles en su propia plataforma de videos bajo suscripción, por lo que este año no pudieron participar.

El año pasado, las películas “Okja” y “The Meyererovitz Stories” concursaron por la Palma de Oro y casi le cuesta el puesto a Thierry Fréuman, el delegado general del festival. Ahora, como Fréuman no pudo convencer a Netflix de pasar por la taquilla del cine sus producciones (lo que obligaría a la cadena a esperar tres años antes de poder subir sus películas a la plataforma) la empresa norteamericana se quedó fuera de la competencia.

Con estas decisiones Cannes se quedó sin la presencia de “Roma” de Alfonso Cuarón y de “The Other Side Of The Wind” de Orson Welles. Pero también Netflix perdió, pues se queda sin un prestigioso espacio en los reflectores internacionales.

Prohibidas las selfies

Thierry Frémaux y Pierre Lescure, el presidente del festival, consideran que las selfies son “vulgares y que perjudican la calidad del Festival de Cannes”. Este año, los actores y actrices no pudieron tomarse fotografiarse durante el ascenso de las escaleras y los espectadores tampoco pudieron hacerlo, por lo que se quedaron sin evidencia que mostrar en sus redes sociales. Las selfies no estaban permitidas en ningún espacio del festival, ni siquiera antes de entrar al Gran Teatro Lumiére.  

El Papa Francisco ¿en la alfombra roja?

Jorge Mario Bergoglio, mejor conocido como el Papa Francisco, ocupó un lugar de honor en esta edición del festival. El documental “Un hombre de palabra” que el alemán Wim Wenders realizó en co-produccion con El Vaticano fue presentado en una función especial fuera de la competencia. Y aunque muchos apostaron a que verían al Papa firmando autógrafos a la salida de la premiere, este sueño no se hizo realidad. Una prueba de que aún hay quienes son insensibles a las luminosas seducciones de Cannes.

Arresto domiciliario

Entre los 21 cineastas que este 2018 compitieron por la Palma de Oro hubo dos que no pudieron defender su película en la Croisette (uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Cannes). El iraní Jafar Panahi, con su película “3 Rostros” y el ruso Kirill Serebrennikov con su más reciente filme “El Verano”, los dos directores están arrestados en sus domicilios en sus países. Y, aunque los organizadores del festival pidieron oficialmente a Teherán y a Moscú que les permitieran asistir al festival, ambos países declinaron.

Jafar Panahi está arrestado por “participar en reuniones y realizar propaganda en contra del régimen” y aunque es regularmente seleccionado en los festivales internacionales no ha podido salir de su país desde 2010. Es un secreto a voces que en 2011 su documental “Esto no es una película” habría bajado de Teherán a Cannes en un USB escondido en un pastel de cumpleaños.

Serebrennikov fue acusado de “malversación de fondos públicos”, pero existe la sospecha de que ese crimen es solo una excusa y que más bien su crimen ha sido denunciar en su película “El Discípulo” los nuevos conservadurismos que acosan a Rusia.

Para el cierre de esta edición aún no se sabe quien será el ganador de la Palma de Oro, pero de ser alguno de estos dos la ceremonia de clausura tomaría un giro político que pondría en evidencia la censura del arte en estos países del mundo.

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