Adolescentes que entran más tarde a clases tienen mejor rendimiento académico, según estudio


Adolescentes que entran más tarde a clases tienen mejor rendimiento académico, según estudio

Las escuelas preparatorias que empiezan más tarde en el día les permiten a los alumnos dormir más sin tener que cambiar su hora de dormir y esto se correlaciona con mejores calificaciones y mejor asistencia.

Un estudio nuevo sobre horas de sueño, horas de entrada a la escuela y rendimiento académico publicado el miércoles, examinó lo que sucedió en el otoño de 2016, cuando las escuelas públicas de Seattle ajustaron considerablemente sus horas de entrada a primaria, secundaria y preparatoria. Los investigadores de la Universidad de Washington vieron lo que les pasó a los adolescentes de Seattle privados de sueño cuando 18 preparatorias y la mayoría de las secundarias retrasaron su hora de entrada de las 7:50 a las 8:45 a.m.

En los estudiantes que participaron en el estudio se vio un aumento de 4.5 por ciento en la media de sus calificaciones y una mejora ligera en el índice promedio de asistencia.

La investigación pregona los beneficios de salud y académicos de retrasar la hora de entrada, pero advirtió que factores, como el que los adolescentes miren teléfonos y computadoras a altas horas de la noche, pueden afectar seriamente cualquier beneficio de retrasar su mañana. Los investigadores de la Universidad de Washington recopilaron información sobre luz y actividad de los participantes usando monitores de actividad de pulsera en vez de usar bitácoras de sueño autoevaluadas, y hallaron que incluso cuando los adolescentes dormían más a causa de las horas de entrada más tarde —un promedio de 34 minutos de sueño—, no se quedaban despiertos más tarde para compensar el tiempo extra. La cantidad de sueño de los estudiantes en noches escolares aumentó de una media de 6 horas y 50 minutos a 7 horas y 24 minutos.

La mayoría de los estudios científicos anteriores sobre los patrones de sueño en adolescentes recomienda que duerman entre 8 y 10 horas todas las noches, un horario difícil de cumplir al tomar en cuenta las actividades extracurriculares y el uso excesivo de los adolescentes de dispositivos electrónicos con bulbos luminosos LED afectando su horario de sueño.

Los científicos compararon los hábitos de sueño de los estudiantes de segundo grado en 2016 antes del cambio de horario con las vidas cotidianas de los estudiantes de segundo grado en 2017 después del retraso en el horario. Los relojes internos de los adolescentes se comportaron mejor cuando se les permitió dormir más tiempo, y los autores del estudio compararon a adolescentes que estaban levantados y alertas a las 7:30 a.m. con adultos que estaban activos y alertas a las 5:30 a.m. Los estudiantes más jóvenes de primaria todavía empezaron más temprano que sus pares adolescentes un poco mayores.

“La investigación a la fecha ha mostrado que los ritmos circadianos de los adolescentes son fundamentalmente diferentes a los de adultos y niños”, dijo Gideon Dunster, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en biología en la Universidad de Washington.

“Todos los estudios sobre patrones de sueño en adolescentes en Estados Unidos muestran que la hora en que los adolescentes por lo general se quedan dormidos está determinado biológicamente, pero la hora en que se despiertan está determinada socialmente”, comentó Dunster. “Esto tiene consecuencias severas en la salud y el bienestar, ya que los ritmos circadianos perturbados pueden afectar adversamente la digestión, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, la función del sistema inmunológico, el período de concentración y la salud mental”.

La investigación se publicó el miércoles en la revista Science Advances, titulado: “Dormir más en Seattle: las horas de entrada más tarde en las escuelas están asociadas con más sueño y mejor rendimiento en estudiantes de preparatoria”.

Una de las estudiantes involucradas en el estudio, Hazel Ostrowski, en el último grado en la preparatoria Franklin, dijo a KOMO-TV que poder dormir más tiempo le facilitaba el prestar atención, pero que sus hábitos concernientes a dispositivos tecnológicos todavía afectaban su sueño.

Hazel Ostrowski, estudiante del último grado en la preparatoria Franklin y quien participó en el estudio, dijo que dormir más tiempo le facilita el prestar atención durante las clases, pero que todavía batalla en ocasiones.

“Me despierto tan cansada que me gustaría volverme a dormir. En la noche, estoy al teléfono y solo quiero mantenerme despierta”, dijo ella a la cadena local de noticias. Los investigadores advirtieron que su estudio, el cual se enfocó especialmente en adolescentes expuestos a luz, podría estar sesgado por el uso excesivo de dichos dispositivos antes de la hora de dormir.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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