Una Corte Suprema más conservadora pone en peligro el derecho al aborto en EE.UU


Una Corte Suprema más conservadora pone en peligro el derecho al aborto en EE.UU.



La jubilación del magistrado de la Corte Suprema Anthony Kennedy amenaza el derecho universal al aborto en Estados Unidos, ya que el presidente Donald Trump lo puede reemplazar por un conservador opuesto a la decisión que despenalizó en 1973 la interrupción voluntaria del embarazo.

“Estoy muy preocupada”, dijo a la AFP Gloria Allred, abogada especializada en los derechos de la mujer. “Existe un gran riesgo que [la decisión en el caso] ‘Roe contra Wade’ sea censurada por el próximo magistrado”.

Los magistrados de la Corte Suprema, guardianes de la Constitución, son nombrados por el presidente y confirmados por el Senado para un cargo vitalicio, que puede ser interrumpido voluntariamente, como en el caso de Kennedy.

Sus decisiones abarcan temas fundamentales de la sociedad como el matrimonio homosexual, la discriminación racial o las controversias electorales.

Anthony Kennedy fue nombrado por el republicano Ronald Reagan, aunque fue considerado un moderado en temas como el aborto.

Su reemplazo será nombrado por el presidente Donald Trump, que ya nombró a otro magistrado conservador, Neil Gorsuch, inclinando la balanza ideológica de la Corte Suprema bastante hacia la derecha.

La senadora izquierdista Elizabeth Warren indicó que el nombramiento del nuevo magistrado será “la batalla de nuestras vidas” y determinará el futuro de la sociedad estadounidense por décadas.

Al otro lado de la calle, Lila Rose, una activista contra el aborto, anticipó “el fin de la horrible e inmoral decisión de 1973”.

De acuerdo con el instituto Pew Research, 57% de los estadounidenses están a favor de la interrupción voluntaria del embarazo, mientras que 40% -entre evangélicos, mormones y otros conservadores- son contrarios.

Muchos de ellos votaron por Trump, con Mike Pence de vicepresidente, por su postura “pro-vida”.

Ya antes de la salida de Kennedy, los “pro-elección” habían sufrido otra derrota. En una votación de 5-4, la Corte decidió contra una ley de California que imponía a los centros antiaborto informar a sus clientas embarazadas de la posibilidad de una interrupción del embarazo en otro lugar.

La tendencia de la nueva Corte a favor de los argumentos de la derecha religiosa y contra los derechos de las mujeres o las minorías sexuales se notó igualmente en el caso que decidió a favor de un repostero cristiano que se negó a preparar el pastel de bodas para una pareja homosexual.

El magistrado Anthony Kennedy, Imagen: Vox

Desiertos abortivos

Está el ejemplo de farmaceutas que se rehúsan a vender pastillas anticonceptivas o abortivas, argumentando que va contra sus convicciones cristianas.

Las leyes locales que restringen el aborto han aumentado en estados republicanos en los últimos años, al punto de que Jennifer Dalven, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), habla de “desiertos abortivos”, sin clínicas disponibles en el centro y sur del país.

En Arizona, por ejemplo, muchos tienen que manejar hasta tres horas para llegar a un puñado de clínicas en Phoenix, lo que requiere gastos de viajes, arreglos para el cuidado de otros niños, muchas veces poniendo en riesgo el empleo de mujeres en regiones pobres y aisladas.

El juez Kennedy fue clave para anular una ley en Texas de hace dos años, que exigía que las clínicas abortivas estuvieran dotadas con instalaciones quirúrgicas hospitalarias, lo que hubiera resultado en el cierre de 75% de ellas.

“Los magistrados de la Corte Suprema no necesitan anular Roe contra Wade para hacer que el aborto no esté disponible para las mujeres”, indicó Dalven.

Allison Hoffman, profesora de la universidad de Pensilvania, afirma que varias decisiones que no llegaron a repeler la sentencia igualmente erosionaron derechos. “De ser derogado, a las mujeres no se les garantizaría el acceso al aborto, y cualquier estado que quiera aprobar leyes que restrinjan o proscriban el aborto podría hacerlo”.

En este escenario, Allred teme una vuelta “a los años 1950” cuando el aborto era un crimen. “Tendrán que completar el embarazo, es lo que se llama embarazo obligatorio” y algunas irán a clínicas clandestinas, “poniendo su vida en riesgo”.

(Con información de AFP).

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