Reconstruyen rostro de una mujer del siglo XVIII acusada de brujería


Forenses reconstruyen rostro de una mujer del siglo XVIII acusada de brujería



Un equipo de expertos acaba de reconstruir el rostro de una escocesa del siglo XVIII que fue acusada de brujería.

Lilias Adie era una sexagenaria que vivía en la población de Torryburn, donde fue encarcelada tras confesar los delitos que le atribuían, incluido el de haber tenido encuentros carnales con Satanás. Sin embargo, en 1704, antes que pudieran quemarla en la hoguera, la mujer murió en prisión, posiblemente suicidándose.

Ahora, Christopher Rynn, artista forense de la Universidad de Dundee, Escocia ha recreado su rostro para un programa de la BBC. A tal fin, se basó en viejas fotografías del cráneo de Adie para reproducir sus rasgos con un innovador software de modelado virtual 3D.

“Empiezas a conocer a la persona cuando el proceso de reconstrucción llega al nivel de la piel, ya que puedes modificar la expresión facial e introducir texturas fotográficas”, informó Rynn en un comunicado.

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“Nada en la historia de Lilias sugería que fuera otra cosa más que una víctima de circunstancias espantosas, así que no encontré motivo alguno para recrear su rostro con una expresión desagradable o cruel. Y, como era de esperar, terminó con una cara bastante dulce”.

El equipo de la BBC señala que el rostro reconstruido podría ser el único retrato de una “ bruja” escocesa, puesto que la mayoría de las acusadas murió quemada en la hoguera: una práctica que destruye todo el esqueleto. Y dado que también se pierde el cráneo, es imposible reconstruir la cara.

“Cuando vi aparecer el rostro de Lilias, me asaltó una sensación muy extraña”, confesó Susan Morrison, presentadora de la BBC. “Tenía frente a mí a una mujer con la que habría podido conversar. Aun así, y conociendo su historia, me resultó un poquitín difícil mirarla a los ojos”.

Cuando Adie murió, los habitantes de Torryburn decidieron sepultarla en una playa cercana y cubrir la tumba con una piedra enorme, quizá en la creencia de que así evitarían que regresara a importunarlos.

Llegado el siglo XIX, unos investigadores excavaron el enterramiento y depositaron el cráneo en el museo de la Universidad de St. Andrews, de donde fue sustraído durante el siguiente siglo. Por fortuna, el personal de la institución había hecho varias fotografías del cráneo en 1904, y fueron esas imágenes las que Rynn utilizó para su reconstrucción.

Los registros históricos revelan que, antes de morir, el estado de salud de Adie era muy lamentable; y también especifican que, durante los interrogatorios, sus acusadores no lograron que confesara otros nombres.

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En un comunicado, la historiadora del programa, Louise Yeoman, explicó: “Me parece que fue una mujer muy inteligente e inventiva. El objetivo de un interrogatorio, y de todas las crueldades que implicaba, era conseguir nombres. Sin embargo, Lilias insistió en que no podía nombrar a las otras mujeres que participaban en los aquelarres porque todas iban enmascaradas, como hacían las nobles”.

“[Lilias] solo repitió nombres conocidos, y aun a sabiendas de que una confesión podría aliviar su sufrimiento, siempre encontraba un buen motivo para no identificar a otras mujeres, quienes habrían sido sometidas a la misma tortura”, agregó Yeoman. “Es triste pensar que sus vecinos la imaginaban como un monstruo aterrador cuando, en realidad, era una mujer inocente que había sufrido terriblemente. El único monstruo aquí es el error judicial”.

 

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