Humo de grandes incendios forestales en Siberia llega hasta América


Imágenes satelitales revelan que el humo de los incendios forestales en Siberia llega hasta América del Norte



La enorme región rusa de Siberia está experimentando graves incendios forestales que abarcan un área del tamaño de Massachusetts, y recientes imágenes satelitales revelan que el humo resultante está extendiéndose hasta América del Norte.

El 30 de julio, el satélite meteorológico Suomi NPP -operado conjuntamente por la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés)- hizo una fotografía en la que captó numerosos incendios activos en el territorio siberiano, así como la extensión del humo producido.

“Es posible que el humo nos alcance esta noche [30 de julio], pero definitivamente llegará para el 31 de julio de 2019”, aseguró en un comunicado el Dr. Colin Seftor, científico atmosférico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Greenbelt Road, Maryland.

El humo de los incendios forestales está compuesto de partículas microscópicas conocidas como “material particulado”, y contiene gases como monóxido y dióxido de carbono. Cuanto más prolongada sea nuestra exposición al humo, mayor será el riesgo de que desarrollemos ciertas enfermedades. Sin embargo, ese riesgo disminuye conforme más lejos estemos de la fuente.

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En una declaración enviada a The Conversation, Richard Peltier, profesor auxiliar en la Facultad de Salud Pública y Ciencias de la Salud de la Universidad de Massachusetts, en Amherst, informó: “La exposición al humo denso a corto plazo puede ocasionar problemas pulmonares y cardiovasculares en algunas personas, sobre todo en quienes tienen susceptibilidad a esas enfermedades. Entre tanto, la exposición a mayor plazo -digamos, unos cuantos días o semanas- incrementa dicho riesgo y los efectos nocivos para la salud, debido a que la dosis acumulativa aumenta”.

Aun cuando los incendios forestales son frecuentes durante el verano siberiano, la situación de este año es especialmente grave porque, según informes de la Agencia Forestal Federal de Rusia, en estos momentos están ardiendo alrededor de 2.7 millones de hectáreas que abarcan seis regiones.

El Financial Times señala que el gobierno ruso ha declarado una emergencia estatal en cinco de esas regiones. La publicación británica agrega que, a decir de varios expertos, los incendios fueron precipitados por una combinación de temperaturas récord, tormentas eléctricas y fuertes vientos.

El gobierno ruso ha respondido a la crisis con mucha lentitud, argumentando que no intentará combatir los incendios debido a que afectan áreas “de difícil acceso” y apartadas de las poblaciones urbanas, precisa The Moscow Times.

Este lunes, durante una entrevista con Financial Times, el gobernador de la región de Krasnoyarsk, Alexander Uss, enfatizó: “Esto es un fenómeno natural muy común, así que no tiene sentido tratar de combatirlo. De hecho, cualquier intervención podría agravar el problema”.

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Hasta el momento, no hay asentamientos humanos afectados ni se han registrado víctimas mortales. Pese a ello, el humo se ha extendido hasta Novosibirsk -la tercera ciudad más grande de Rusia-, así como a otros importantes centros urbanos y el círculo polar ártico.

Defensores ambientales insisten en que la situación es muy preocupante, ya que el humo y la enorme pérdida de bosques que absorben carbono atmosférico podrían propiciar un incremento ulterior en la temperatura regional, poniendo en riesgo el permafrost.

Además de los incendios forestales, en las últimas semanas algunas regiones siberianas han sufrido graves inundaciones que amenazan con desatar una “catástrofe ambiental” en el lago más antiguo y profundo del mundo.

Las inundaciones han afectado la ciudad de Baikalsk, a orillas del lago Baikal, donde se alza una antigua fábrica soviética que procesaba papel.

Si bien la instalación fue clausurada en 2013, aún quedan 13 estanques de almacenamiento que contienen desechos tóxicos del proceso de producción, los cuales no han sido tratados. Los expertos opinan que existe el peligro de que las inundaciones alcancen dichos estanques, arrastrando los desechos almacenados hasta las aguas cristalinas del Baikal, un lago considerado entre los más impolutos del mundo.

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