Éxtasis y psicoteriapia | Newsweek en español


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La ansiedad social de adultos con autismo podría reducirse con psicoterapia asistida con MDMA.

 

UNA INVESTIGACIÓN en etapa inicial apunta a que las sesiones de psicoterapia en que los pacientes reciben dosis controladas de MDMA (3,4-metilendioxi-metanfetamina, también conocido como “éxtasis”) podrían reducir los síntomas de ansiedad social en adultos con autismo.

Hace poco, la revista Psychopharmacology publicó los resultados del primer ensayo clínico para tratar la ansiedad social mediante la llamada “psicoterapia asistida con MDMA”, y los hallazgos demuestran que los síntomas disminuyeron de manera importante y persistente.

Patrocinado por la organización no lucrativa Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), el pequeño estudio piloto incluyó a 12 participantes, todos ellos adultos con trastornos del espectro autista y manifestaciones de ansiedad social marcadas o muy graves.

Los voluntarios tomaron parte de dos sesiones de psicoterapia en las que ocho pacientes recibieron una dosis de MDMA mientras que los cuatro restantes recibieron un placebo inactivo. Asimismo, todos participaron en sesiones preparatorias e integrativas adicionales.

Con objeto de eliminar el sesgo en los resultados, los investigadores de Los Angeles Biomedical Research Institute, en el Centro Médico Harbor-UCLA, ignoraban cuáles voluntarios habían recibido MDMA o placebo; metodología que se conoce como “double-blind study”.

En los meses posteriores a la terapia, el equipo científico hizo el seguimiento de todos los participantes y halló que las medidas de ansiedad social reflejaban una reducción significativamente mayor en los individuos sometidos a la psicoterapia asistida con MDMA que en quienes habían recibido el placebo.

En una prueba que suele aplicarse para evaluar el impacto de la fobia social (conocida como Escala de Ansiedad Social de Liebowitz o LSAS, por sus siglas en inglés), el grupo MDMA mostró una reducción promedio de 44.1 puntos respecto de 19.3 puntos en el grupo placebo.

“Después del tratamiento, lo más notable para muchos participantes fue la mayor confianza en sí mismos para interactuar en ambientes sociales, un esfuerzo que antes les resultaba abrumador”, declaró Charles Grob, uno de los autores del estudio.

Los voluntarios que recibieron la psicoterapia asistida con MDMA manifestaron tener una mayor confianza durante sus interacciones sociales en la escuela, con amistades, en el lugar de trabajo y en sus relaciones románticas.

“Fue como si estuviera experimentando lo mejor de mí, viendo el mundo por primera vez y viéndome por primera vez”, señaló un participante. Otro dijo: “Comprendí que la comunicación no solo es hablar. Ahora, antes de hablar, me doy el tiempo para tomar conciencia de mis emociones y las emociones de los demás”.

Los resultados del estudio demostraron, por otra parte, la seguridad de las dosis limitadas de MDMA en un ambiente terapéutico controlado. Durante los experimentos, los participantes no tuvieron reacciones adversas graves, si bien fue frecuente que informaran de ansiedad y dificultades para concentrarse.

Otros efectos secundarios indeseables incluyeron fatiga, cefalea (dolor de cabeza), sensibilidad al frío e incrementos en la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la temperatura, aunque ningún caso requirió de una intervención médica.

“Esperamos que nuestro estudio sirva de fundamento para investigaciones futuras que exploren la seguridad y la eficacia de MDMA para el tratamiento de la ansiedad social en poblaciones vulnerables”, agregó Grob.

EMPATÍA Y CONEXIÓN

El estudio reciente fue motivado por una investigación previa con adultos con autismo, quienes describieron sus experiencias con MDMA en ámbitos recreativos. En dicha investigación, 91 por ciento de los participantes manifestó incrementos en las sensaciones de empatía y conexión, en tanto que 86 por ciento afirmó que pudo comunicarse con mucha más facilidad.

David Nutt, neuropsicofarmacólogo de Imperial College Londres, especialista en investigaciones sobre los efectos de las drogas en el cerebro, dijo que los resultados del estudio reciente eran “muy interesantes”.

“Por primera vez, demuestran que MDMA tiene efectos pro-sociales en individuos con autismo, igual que en las personas sin estos trastornos”, comentó para Newsweek. 

“[Los resultados] sugieren también que podría empezar a utilizarse como tratamiento; pero antes, tenemos que retirar [a MDMA] del Listado 1 de la Convención sobre sustancias psicotrópicas de la ONU, la cual limita mucho las investigaciones”.

El autismo es un trastorno del desarrollo que dura toda la vida, y afecta la manera como el individuo percibe el mundo e interactúa con los demás. El espectro autista engloba una gama de trastornos parecidos, como el síndrome de Asperger.

Los individuos de este espectro suelen padecer de ansiedad social; sin embargo, los medicamentos ansiolíticos convencionales muchas veces resultan ineficaces en personas con autismo. Hasta ahora, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no ha aprobado sustancias dirigidas, específicamente, a los adultos con autismo y ansiedad social, de suerte que cualquier tratamiento potencial –como la psicoterapia asistida con MDMA– será recibido con sumo interés.

Es importante enfatizar que el estudio más reciente consistió de una muestra muy pequeña, por lo que sus hallazgos deben interpretarse con cautela hasta que puedan hacerse investigaciones ulteriores.

Ya se había demostrado el potencial de la psicoterapia asistida con MDMA para el tratamiento de diversos padecimientos, desde el trastorno por estrés postraumático hasta la depresión y la adicción al alcohol. 

Este artículo fue actualizado para incluir los comentarios de David Nutt.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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