Alumnos de Oaxaca siguen tomando clases en aulas de plástico | Newsweek México


Alumnos de Oaxaca siguen tomando clases en aulas de plástico

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La reconstrucción de escuelas avanza lentamente tras los sismos de septiembre de 2017. Recursos etiquetados para “reconstrucción de escuelas” se usaron sin supervisión para “renta de espacios educativos” e, incluso, algunos fueron otorgados a municipios que no registraron daños. La Secretaría de las Infraestructuras estatal reporta la falta de financiamiento para 856 instituciones escolares.

 

JUCHITÁN DE ZARAGOZA, OAX.– El viento sopla con fuerza en esta población indígena zapoteca del Istmo de Tehuantepec –una de las más afectadas por el terremoto del 7 de septiembre de 2017–. Pero ni las ráfagas de aire menguan el calor. El sol cae, inclemente, sobre los escombros que aún permanecen en las calles y lleva al límite la sensación térmica dentro de las aulas fabricadas con plástico PVC en las que miles de alumnos toman clases.

A un año del movimiento telúrico con epicentro en Pijijiapan, Chiapas, con magnitud de 8.2 –que dio inicio una intensa actividad sísmica en el país y fue preámbulo del temblor del 19 de septiembre que cimbró la Ciudad de México–, la herida en el istmo por los 82 muertos y los daños que dejaron a más del 80 por ciento de los habitantes en calidad de damnificados, continúa abierta. 

La reconstrucción de la infraestructura educativa en esta región del estado avanza sin prisa alguna. El gobierno de Oaxaca, a través de la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (Sinfra), reporta un progreso del 36 por ciento en la edificación de aulas nuevas y la falta de presupuesto para 856 centros educativos que, de acuerdo con el titular de esta dependencia, Fabián Herrera Villagómez, no fueron incorporados al padrón de daños del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED).

Mientras los alumnos de primaria de esta zona aprenden operaciones simples de matemáticas y el significado de las palabras en estructuras de plástico, la autoridad local y la federal llevan registros diferentes sobre los daños de las instituciones educativas. La Secretaría de Finanzas (Sefin) de la entidad confunde la “reconstrucción de escuelas” con “renta de espacios educativos alternos” y ha otorgado recursos a municipios oaxaqueños que nunca estuvieron en el padrón de afectados.

Confusión y carencias

La Secretaría de Finanzas del gobierno de Oaxaca proporcionó un listado de 41 municipios y el monto de recursos asignados a la “reconstrucción de escuelas dañadas por los sismos de septiembre de 2017” como respuesta a la solicitud de información 345918 de este medio. La institución detalla que destinó 47 millones 20,000 pesos, con montos que van desde los 60,000 pesos hasta los 5 millones 300,000 pesos.

El documento precisa que la localidad de Santa María Xadani recibió “cero pesos” –ello, pese a que el INIFED tiene censadas cuatro instituciones con daños moderados y severos. La base de datos del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), detalla que de las 16 escuelas con las que cuenta esta población, el preescolar “Cuauhtémoc” requiere “reconstrucción parcial”.

De acuerdo con autoridades municipales, educativas y comités de padres de familia consultadas por Newsweek en español, los recursos de la Secretaría de Finanzas no fueron otorgados para reconstrucción, sino para “rentas de espacios seguros” que permitieran la reincorporación de los estudiantes a sus labores de aprendizaje por un periodo de cuatro meses, asignando 60,000 pesos a escuelas que dentro del censo resultaron catalogadas como “no factibles”.

¿Quién ayuda a los Topos?

El municipio de Santo Domingo Tehuantepec recibió el pasado 17 de enero tres millones 60,000 pesos, tal como lo precisa la solicitud de información de la Secretaría de Finanzas. Así lo asegura el síndico hacendario José Gil Rojas quien puntualiza que el recurso extraordinario fue remitido a 51 comités de padres de familia de escuelas que fueron dictaminadas como “no factibles” para recibir a los estudiantes. A cada uno se le entregó 60,000 pesos para que los ocuparan en arrendamientos durante cuatro meses, es decir, 15,000 pesos por cada 30 días, como lo indicó la Sefin.

Con respecto a Juchitán de Zaragoza –el municipio que registró los mayores daños por los sismos del 7, 19, 23 de septiembre y las réplicas que continuaron durante meses–, la Secretaría de Finanzas del estado respondió a la citada solicitud de información, que se le canalizaron 5 millones 300,000 pesos para la “reconstrucción de escuelas”. 

El regidor de educación de esta población, Fidel Morales Aragón, aclara que ese recurso fue otorgado para “renta de espacios temporales seguros” a 89 centros educativos que tuvieron un dictamen “no factible”.  La misma cantidad: 60,000 pesos para cada escuela durante cuatro meses.

Autoridades educativas de cinco instituciones de Juchitán de Zaragoza –un Centro de Desarrollo Infantil (Cendi), tres secundarias y un preescolar– reconocieron, por su parte, que los comités de padres de familia recibieron un “apoyo” para la renta de espacios alternos, por un monto de 60,000 pesos, a finales de abril o principios de mayo pasado.

Sin embargo, por la complejidad de mover un gran número de estudiantes (las poblaciones escolares oscilan entre 70 y hasta 1,200 alumnos) y debido a la falta de espacios seguros en los cuales pudiesen ser albergados, dado que el terremoto devastó 41 municipios del Istmo, la carencia de infraestructura y la llegada tardía de los recursos provocaron que los dineros fueran empleados para solventar problemas inmediatos como reposición de drenaje, instalaciones eléctricas y adquisición de inmobiliario. Esta decisión la tomaron los comités de padres de familia, de acuerdo a las necesidades de cada escuela.

Sin daños y con dinero 

El 17 por ciento de los recursos entregados por la Sefin para “reconstrucción de escuelas” fue otorgado a dos municipios que no se encuentran en el “Listado de planteles con daño grave, severo o moderado” del INIFED: San Francisco Chindúa y Magdalena Mixtepec, cada uno de estos ayuntamientos recibió el pasado 12 de enero 4 millones de pesos.

Bajo la lógica de otorgar 60,000 pesos por escuela, 8 millones de pesos debieron haber servido para atender 132 centros escolares que presentaban daños que requiriesen trasladar a su comunidad escolar a una sede alterna, pero estos municipios tienen en total 10 escuelas.

San Francisco Chindúa, está ubicado en la región Mixteca y cuenta con 791 habitantes, de acuerdo con el conteo intercensal de 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La población tiene cuatro escuelas: dos preescolares y dos primarias, ninguna de ellas tiene reporte de daños, según la base de datos del INIFED e información del IEEPO ni según la plataforma ciudadana http://reconstruccion.mejoratuescuela.org/. No obstante, en la respuesta a la solicitud de información, el coordinador de Control Financiero de la Sefin, Jorge Alberto Juárez Domínguez, precisa que fueron canalizados 4 millones de pesos para la “reconstrucción de escuelas” de esa población.

El presidente municipal de Chindúa, Sergio García Mayoral, consultado por Newsweek en español, reconoce que la infraestructura escolar de la población no presentó daños a consecuencia de la actividad sísmica de septiembre del año pasado. Y arguye que las necesidades de la localidad son principalmente de conectividad, por tanto, en diciembre de 2017 realizaron gestiones ante las autoridades estatales para solventar sus problemas, de tal forma que en enero de este año, el ayuntamiento recibió 4 millones de pesos para la reconstrucción de caminos rastreo y ampliación.

García Mayoral apunta que el gobierno del estado ha estado pendiente del ejercicio de los recursos y conoce el uso de los mismos, además de que cuentan con toda la documentación en cuanto a las normas y metas establecidas.

El monto de los recursos y la fecha de entrega coinciden con lo informado por la Sefin, pero el destino del recurso es totalmente diferente.

En Magdalena Mixtepec, en tanto, de las seis instituciones educativas existentes (dos preescolares, dos primarias y dos telesecundarias), tres tienen reporte de daños menores: una por cada nivel educativo, según la base de datos del IEEPO y también de la plataforma ciudadana. El “Listado de planteles con daño grave, severo o moderado” del INIFED no reconoce, sin embargo, que este municipio haya presentado afectaciones en sus escuelas.

La plataforma ciudadana, http://reconstruccion.mejoratuescuela.org/ especifica que para cada uno de los centros educativos de Magdalena Mixtepec, el gobierno federal destinó 42,000 pesos para las mejoras respectivas —esto a través de la partida destinada por el programa “Reforma Educativa”.

La localidad ubicada en los Valles Centrales de Oaxaca tiene una población de 1,375 habitantes, según el  Inegi. Además de no haber registrado daños considerables en sus escuelas, el Registro Federal de Contribuyentes que reporta la Sefin no corresponde al de la localidad.

Profesores de esta población señalan que desconocen la recepción de recursos por parte del presidente municipal y confirman que las escuelas presentaron daños menores, aunque destacan que es necesario que se realice una reposición de aulas en algunos casos pero debido a que la infraestructura es antigua. El temblor, reiteran, no causó daños que les impidieran ocupar sus espacios educativos.

Newsweek en español solicitó entrevista al titular de la Secretaría de Finanzas, Jorge Gallardo Casas, para que ampliara información respecto a los criterios mediante los cuales se asignaron los 47 millones 20,000 pesos, así como la vigilancia de los mismos, pero no hubo respuesta. Además, la comparecencia del funcionario prevista ante el pleno de la Cámara de Diputados local para el pasado 6 de septiembre, fue suspendida.  

El cristal con que se mira

La reconstrucción avanza a paso lento en las escuelas del Istmo de Tehuantepec según las autoridades por la conflictividad social, la carencia de insumos y materiales, el aumento de precios y la falta de mano de obra. En tanto que la falta de acuerdos entre los gobierno estatal y federal respecto a los planteles educativos con daños y la magnitud de los mismos genera incertidumbre con respecto a la edificación de escuelas.

El titular de la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial (Sinfra) del gobierno de Oaxaca, Fabián Sebastián Herrera Villagómez, al comparecer ante la LXIII Legislatura del estado en el marco del primer aniversario del terremoto del 7 de septiembre, aseguró que la actividad sísmica que inició con el temblor de 8.2 de magnitud, causó afectaciones en 3,240 escuelas de nivel básico de la entidad, de las cuales 1,816 ya fueron atendidas y concluidas. 

Ante los legisladores detalló que, a un año de distancia del terremoto, de los 1,424 edificios educativos que aún presentan daños, 375 se encuentran en edificación, 193 están por iniciar trabajos y 856 carecen de financiamiento para su ejecución, es decir, no cuentan con un presupuesto asignado por parte de la federación para llevar a cabo las obras requeridas.

Mario Bustillos Cacho, director del Instituto Oaxaqueño de Construcción de Infraestructura Física Educativa (IOCIFED), explica en entrevista el motivo por el cual cientos de edificios educativos no tienen presupuesto para su reconstrucción: los daños, precisa, se presentaron a consecuencia de las réplicas del primer movimiento telúrico, por lo que las autoridades ya habían realizado los reportes ante el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden), de tal forma que estas instituciones no ingresaron a la base de datos del INIFED y carecen de soporte financiero para su reparación.

Respecto al avance global, refiere que el trabajo ha sido paulatino y el primer paso fue la integración de las cédulas de investigación, es decir, los expedientes técnicos que concluyeron entre el mes de marzo y abril, cuando también fueron contratadas las empresas constructoras. “Del universo total de escuelas que se encuentran en reconstrucción –375– se tiene un avance del 36 por ciento”, afirma Bustillos.

Y detalla que en Oaxaca, con recursos de Fonden y del programa “Reconstrucción del INIFED –financiado por “Escuelas al 100”– se ejercerán 2,312.5 millones 500,00 pesos.

Las cifras del gobierno de Oaxaca respecto a las escuelas sin financiamiento, contrastan con las presentadas por el INIFED en su base de datos abierta y pública, que reconoce en la entidad 3,001 escuelas afectadas, mismas que recibirán recursos para su reconstrucción, es decir, 239 menos que las contabilizadas por el gobierno oaxaqueño.

Sin embargo, el titular de la Secretaría de las Infraestructuras, informa al Poder Legislativo que son 856 las escuelas sin financiamiento para llevar a cabo los trabajos, al no encontrarse en el padrón del INIFED. 

El instituto federal catalogó 1,094 edificios educativos con daño severo o moderado en Oaxaca, mientras que las autoridades estatales reconocen 1,424, es decir, 330 más.

El INIFED también contabiliza 1,879 instituciones educativas con daño menor, lo que representa una diferencia de 63 instituciones, en referencia a lo reportado por el gobierno del estado, el cual contempla la conclusión de trabajos en 1,816 escuelas que no sufrieron daños mayores.

Mientras tanto, el instituto federal también tiene censadas 28 escuelas con daño grave y el titular del IOCIFED hace un cálculo de 90 bajo estas condiciones. 

Las diferencias de reportes entre el gobierno del estado y el federal ponen en riesgo la reconstrucción de cientos de instituciones ya que, de acuerdo con Sinfra, al no encontrarse contempladas 856 escuelas en el padrón del INIFED, tampoco tienen presupuesto para su reconstrucción y por el momento continúan sin haber arrancado los trabajos y se desconoce sus fuentes de financiamiento.

AULAS DE JUCHITÁN HOY: El INIFED catalogó 1,424 edificios educativos con daño severo o moderado. FOTO: F. REYNA LUCERO / CUARTOSCURO

El estira y afloja

Las promesas vertidas por las autoridades federales y estatales de iniciar el ciclo escolar 2018-2019 con aulas y escuelas nuevas se quedaron en palabras. Sin embargo, la vida educativa continúa en Juchitán de Zaragoza, pese a la adversidad.

El proceso avanza y se detiene intermitentemente. En mayo, durante una visita efectuada por Newsweek en español a la secundaria general “Heliodoro Chariz Castro”, toneladas de varillas permanecían expuestas a la intemperie, mientras alrededor de cinco trabajadores de la construcción efectuaban sus labores.

En septiembre, los trabajos de reconstrucción de la institución, con una población escolar de 1,180 alumnos distribuidos en dos turnos, se encontraban ya a un 70 por ciento de avance, de acuerdo con la directora Aurora Jiménez García. Las reparaciones de dos edificios estaban por ser concluidas y las obras avanzaban con un nutrido grupo de trabajadores.

Pero aún la comunidad estudiantil soporta las temperaturas de entre 36 y hasta 43 grados, en 15 aulas provisionales construidas con PVC, algunas de las cuales no cuentan con ventiladores en el techo, debido a que la empresa no contempló este aparato de primer uso en la región.

En la institución también fueron habilitados espacios como salones provisionales, entre ellos la sala audiovisual que carece de ventanas. El terremoto echó abajo la cafetería, por lo que tuvo que ser demolida y actualmente se encuentra en proceso de fraguado de la losa, hace tres meses apenas eran visibles las varillas de la cimentación.

Los alumnos solicitan que, más que ventiladores, pongan aire acondicionado para hacer frente al calor que resulta por momentos asfixiante. “Deberían hacer paro los profesores para que se apuren los trabajos”, dice en voz alta un alumno. Han aprendido que, en Oaxaca, solo a través de presión se pueden hacer válidos los derechos.

La directora recuerda los días de la contingencia. “Pese a la adversidad, encontramos personas que nos abrazaron”. Y apunta que la comunidad judía envío a la escuela tres tráilers de ayuda con muebles escolares, cuadernos, cobijas, jugos, zapatos y ropa. Las autoridades no les otorgaron estos insumos.

La contingencia se ha ido superando paulatinamente, refiere, aunque las clases continúan siendo de 40 minutos –10 menos que lo establecido–, debido a la falta de espacios, el colapso de los baños y a la inseguridad que priva en el Barrio de Cheguigo (la octava sección de Juchitán, conocida por sus altos índices delictivos), donde se ubica la institución.

Respecto a los recursos canalizados por el gobierno del estado a “renta de espacios educativos”, sostiene que el comité de padres de familia de la escuela recibió 60,000 pesos mismos que no se invirtieron en arrendamiento. ¿El motivo? Fue imposible conseguir en Juchitán un espacio que pudiese albergar a más de mil estudiantes.

Jiménez García refiere también que los recursos se ejercieron para atender requerimientos inmediatos: la reparación parcial de los sanitarios, los cuales tuvieron pérdida total, el enmallado de la institución, para evitar accidentes con los trabajos de reconstrucción y la adquisición de muebles escolares.

Este mayo los trabajos de construcción de ocho aulas –en el Centro de Educación Infantil (Cendi), número cuatro, ubicado en la colonia “Gustavo Pineda de la Cruz” de la localidad– iniciaron tras la presión ejercida por el comité de padres de familia, directivos y la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), consistente en la retención del entonces director del IOCIFED, Orlando Hernández Montes.

Esta tecnología mexicana podría prevenir daños y muertes ante un sismo

Para este septiembre, la obra está casi concluida aunque aún falta terminar detalles de pintura, colocar ventanas y hacer limpieza. Aun así, los dos edificios que antes eran utilizados para albergar una comunidad de 300 niños, desde lactantes hasta preescolares, permanecen en las mismas condiciones.

“El dictamen de Protección Civil indica que los dos edificios con ocho aulas cada uno están catalogados como ‘no factibles’, pero se negaron a demolerlos, tuvimos que ejercer presión para que nos construyeran un espacio para nuestros hijos”, asegura Heidy Velasco Villalobos, presidenta de la sociedad de padres de familia de la institución.

Mientras realiza un recorrido, muestra los toboganes desprendidos, el hundimiento del suelo notorio por las grietas y recuerda que en algún momento ambos edificios estuvieron conectados por un puente que ya no existe.

La trabajadora del sector educativo afirma que tras diversas pláticas, las autoridades acordaron demoler la planta alta de los dos edificios, de tal forma que se garantizaría la seguridad de los pequeños. Pero hasta el momento desconocen a la empresa que se hará cargo de esa obra, debido a que no han tenido ningún tipo de acercamiento. 

La próxima conclusión y entrega del área recién edificada no garantiza que los infantes vuelvan a la institución, debido a que las nuevas instalaciones no cuentan con cocina, además de que en caso de continuar con los trabajos del resto de la institución (demolición de un piso) se generarían diversos peligros, advierte la madre de familia.

“En esas condiciones pretenden que nuestros bebés vuelvan a la escuela, ¿el gobernador Alejandro Murat enviaría a sus hijos a una institución en estas condiciones?”, inquiere.

Tras seis meses de suspensión de la reconstrucción del área administrativa y cafetería de la escuela secundaria general “Adolfo C. Gurrión”, este septiembre la empresa constructora “Vásquez” arrancó de nueva cuenta los trabajos.

El director Feliciano Mecott Jiménez precisa que la escuela, con una matrícula de 450 alumnos, sufrió daños a consecuencia del terremoto del 7 de septiembre, las réplicas y el sismo del 23.  En total, indica, siete salones se colapsaron, además de la cafetería, el edificio administrativo y los baños.

Las obras de cimentación en mayo lucían abandonadas, mientras que en septiembre comenzaban a registrar movimiento. “El avance aproximado es de un cinco por ciento, desde febrero de este año no se registran mayores progresos. Los trabajadores van y vienen, hemos tenido que ejercer presión a través de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para que nos atiendan”, apunta.

Y lamenta que la constructora haya determinado empezar por la cafetería y el área administrativa, cuando resulta fundamental que los alumnos cuenten con aulas dignas, ya que los salones prefabricados de PVC resultan sumamente calurosos, además que se registra filtración de agua y la temporada de lluvias está en curso.

El profesor indica que en el espacio destinado a la reconstrucción de las nuevas aulas solo se ha realizado el levantamiento topográfico. “A este paso vamos a terminar en años”, advierte.

En mayo, la secundaria general “José Gregorio Meléndez”, ubicada en la tercera Sección de Juchitán, estaba a la espera de 60 toneladas de acero para que se iniciara la cimentación. Este septiembre sigue en espera, ahora de 1,100 polines para llevar a cabo el colado de uno de los edificios.

La escuela que sufrió pérdida total y tuvo que ser demolida tiene una población de 71 alumnos —los estudiantes reciben clases en cuatro aulas provisionales, instaladas en lo que antes eran sus canchas de futbol.

La institución comparte espacio por la tarde con la secundaria para trabajadores y también con la Supervisión Escolar de secundarias generales, a cargo de la profesora María del Carmen Velasco, quien advierte la lentitud del avance de reconstrucción. 

“Entendemos el encarecimiento de la mano de obra, la falta de material, pero queremos ver a Juchitán de pie y para ello necesitamos el apoyo de las autoridades”, afirma. 

Hace cuatro meses, las maestras del preescolar “Niños Héroes” trabajaban en tres salones y rotaban a la comunidad escolar compuesta por 200 alumnos, para que pudiesen tener clases algunos días a la semana, puesto que cuatro edificios resultaron dañados y carecían de espacios.

Este mes habilitaron dos salones en lo que anteriormente era la plaza cívica techada. De la parte alta penden adornos, banderas; las paredes son endebles plásticos que el viento sacude. Aun así, el proceso de educación debe continuar, asegura la directora Roxana Ulloa Castillo.

Antes del terremoto, los niños y niñas disfrutaban del carrusel, de las resbaladillas, de sus espacios que ahora están en proceso de reconstrucción. Hace cuatro meses, la plaza cívica, donde marchaban y homenajeaban a la Bandera, estaba “ocupada” por sillas, mesas y materiales que se empolvan, actualmente funciona como espacio para aulas.

Entre mayo y septiembre se incrementó la presencia de trabajadores, pasaron de ser tres a por lo menos ocho; son quienes colocan ladrillos, hacen mezcla y avanzan en los trabajos de reparación. 

Paliativos insuficientes

Las autoridades educativas de las escuelas recorridas en Juchitán de Zaragoza reconocieron que los comités de padres de familia recibieron un “apoyo” para la renta de espacios alternos, por un monto de 60,000 pesos, a finales de abril o principios de mayo. El recurso, opinan, es apenas un “paliativo” que difícilmente se puede invertir en pago de un espacio alterno.

“La ciudad quedó destruida, hemos buscado, pero no encontramos un lugar donde nuestra comunidad de preescolares pueda estar segura, bajo un techo”, destaca la directora del jardín “Niños Héroes”.

En las escuelas, los comités acordaron invertir esos recursos en necesidades urgentes que van desde el restablecimiento de energía eléctrica hasta la conexión al drenaje, e inclusive ventiladores, para tratar de mitigar un poco el calor.

El pueblo juchiteco se sacude la tragedia, la frase que se lee en la pared de la escuela “Adolfo C. Gurrión” en español y zapoteco define a esta comunidad: “Nuestra cultura nos hace un pueblo fuerte. Esta es nuestra sangre”.

Mientras tanto, la reconstrucción intermitente de planteles educativos sigue a la espera de más trabajadores, varilla, recursos, polines pero, principalmente, de vigilancia y transparencia en la aplicación y ejecución de los recursos públicos.

 

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