Rolando Pablos: un mexicano que conquistó Texas | Newsweek México


Rolando Pablos: un mexicano que conquistó Texas



LA DE ROLANDO PABLOS es una historia tan vertiginosa como célebre: nació en Sonora, vivió en Ciudad Juárez, se graduó en San Antonio y llegó a ser secretario de Estado de Texas.

Hoy en día, a casi un año de dejar el gobierno texano, y con 52 años cumplidos, se ha convertido en un emprendedor y consultor energético con sede en San Antonio y, además, trabaja en crear una infraestructura fronteriza que pueda facilitar el vínculo comercial entre Texas y México.

Pablos es uno de los 37 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, país a donde lo llevaron sus padres cuando aún no cumplía los diez años. En Texas, él y sus cuatro hermanos estudiaron y terminaron una carrera.

Una de sus hermanas es abogada, otra es dentista, una más es cineasta y otro es ejecutivo en una empresa. Rolando se graduó en 1992 como biólogo químico en St. Mary’s University.

Además de la biología y la química, particularmente lo atraían los negocios, de modo que se preparó, entró en la Universidad de Texas y obtuvo una maestría en administración de empresas, a la cual posteriormente se sumó otra en administración de hoteles y restaurantes por la Universidad de Houston.

Años después, en 1998, estudió y obtuvo un doctorado en jurisprudencia por la Facultad de Derecho de St. Mary’s University.

En dicha facultad conoció al entonces gobernador de Texas, Rick Perry, quien hoy en día es secretario de Energía de Estados Unidos. Pablos y Perry forjaron una gran amistad y, posteriormente, el sonorense fue convocado por el texano para que lo ayudara en temas de asesoría y administración del gobierno estatal.

Y en enero de 2017, convocado por el gobernador Greg Abbott y ratificado por el Senado estadounidense, Rolando Pablos juró como secretario de Estado de Texas, cargo al cual renunció en diciembre de 2018.

 

“Lo que deseo es generar un enfoque a escala federal en Texas, no necesariamente en Washington”.

Como funcionario en jefe electoral en Texas, el secretario tiene la responsabilidad de garantizar que se aplique e interprete uniformemente la ley electoral en todo el estado.

Dicha ley incluye un plan de estudios, para alumnos desde kínder hasta el último año del bachillerato, que instruye a los jóvenes texanos acerca del proceso electoral y fomenta el voto para el futuro.

Otra de las funciones del secretario de Estado es guardar los registros oficiales de negocios y comercio, es decir, mantener documentos y registros relacionados con compañías, transacciones bancarias y financieras, comisiones del poder ejecutivo, mandatos legislativos y otras organizaciones públicas de Texas.

Además, como funcionario de Texas, Pablos desempeñó el cargo de enlace primario para relaciones con México y asuntos fronterizos, y también el de funcionario en jefe para protocolo internacional.

BLOQUE ECONÓMICO TEXAS-MÉXICO

“Yo he tenido la gran fortuna de poder aportarle a la comunidad de Texas en muchos aspectos”, relata en entrevista con Newsweek México. “En el gobierno o como voluntario en organismos como la Cámara de Comercio, siempre he tenido en la mira ayudar a la comunidad, donar mi tiempo, ofrecer mis conocimientos”.

En San Antonio, más del 75 por ciento de la población es hispana. Ahí nacieron su esposa y sus hijos, de manera que hoy considera ese estado texano como su casa.

De visita en nuestro país por cuestiones de trabajo, dice Rolando Pablos: “Ahora mi interés es crear un vínculo entre San Antonio y México como lo hice a escala estatal en la política. Parte del oficio del secretario de Estado era llevar la relación con México, yo me dedicaba a representar al gobernador de Texas aquí, y eso lo hice durante dos años”.

—Partamos de ese punto. ¿Qué experiencias y perspectivas le dejó haber sido secretario de Estado de Texas?

—El secretario se encarga de las elecciones, pero también de ser el embajador de Texas ante el mundo. Primeramente, me di cuenta de que el hispano en Texas no se registra para votar, no participa como quisiéramos, y ese fue un esfuerzo que lideramos para apoyar que los jóvenes hispanos participen en las elecciones.

“Lo otro fue comprender lo grande que es Texas ante el mundo, es una economía enorme, la décima a escala mundial. México es nuestro socio comercial número uno y nosotros somos el socio comercial número uno de México. Todo eso no lo conocía, pero este puesto me abrió más el panorama y me enfoqué en crear un vínculo e integrar Texas con todo México y la relación con los gobernadores fronterizos para enlazarlo con el gobierno federal. Y, en especial, me relacioné con el sector privado mexicano, particularmente con el Consejo Coordinador Empresarial, porque los vínculos en el sector privado son muy importantes”.

—¿Cómo se traducen esos vínculos? ¿Cuál es la meta?

—La meta es desarrollar un bloque económico Texas-México, generar un enlace comercial. Tenemos la franja fronteriza más larga en todo Estados Unidos, entonces, lo que yo quisiera es incrementar nuestro comercio creando una infraestructura fronteriza de lo más moderna que facilite también los temas de energía. Texas, siendo el socio comercial número uno de México, en el tema de energía también es muy importante porque tenemos los conocimientos, el capital y la mano de obra para colaborar con México. En conjunto somos un gran bloque económico a escala mundial, y si nos abocamos, entre ambos podemos crear más riqueza para los dos lados de la frontera.

TRABAJAR POR LA SEGURIDAD ENERGÉTICA

—Cuando hablamos de un bloque comercial ¿nos referimos a todos los productos o exclusivamente al energético?

—El energético es el que tiene más oportunidad, pero muchas maquiladoras y fábricas se están abriendo a lo largo de la franja fronteriza y son muy importantes para la economía, pues la red de abastecimiento es muy relevante. Y en temas de energía veo la posibilidad de coordinar planes estratégicos y desarrollar oportunidades para que ambos lados tengan la energía que se necesita. La seguridad energética es muy importante y tenemos que trabajar en conjunto.

—Y justamente ahí es donde interviene su experiencia como exfuncionario estadounidense…

—Aunque ya no estoy en el gobierno, sigo buscando la manera de fortalecer estos vínculos entre Texas y México. Hoy estoy en Ciudad de México por mi propia cuenta, promoviendo esa relación. Aunque cuando salí de la Secretaría no tuve la oportunidad de desarrollar las relaciones con la nueva administración, sí quedaron buenas relaciones con cierta gente. Ahora lo que deseo es generar un enfoque especialmente a escala federal en Texas, no necesariamente en Washington. Busco que se tenga un enfoque con nuestro gobierno en Texas y con nuestro sector privado, porque en realidad ese vínculo estatal a federal no se ha explotado. Entonces, quisiera ver que el equipo tome en cuenta todas las posibilidades que existen en una relación comercial con Texas.

—¿Cuál sería un buen camino para que se logre este vínculo en buenos términos?

—A mí me gustaría ver de parte del gobierno federal de México algún tipo de representante comercial. La Secretaría de Economía hace muy buen trabajo, también la cancillería, pero mucho de ese trabajo es a escala federal. En Texas tenemos 11 consulados mexicanos, esos cónsules tratan mucho el tema de la migración y el social, pero el comercial y el energético no veo que se estén promoviendo mucho. Entonces, me gustaría ver un tipo de representación del gobierno federal de México ante Texas para poder generar esas oportunidades.

“Ahora bien, ya lo estamos viendo por medio del Consejo Coordinador Empresarial, que está buscando oportunidades para colaborar con Texas, y creo que la Concamin está haciendo algo igual. Pero en el gobierno federal es donde en realidad está la oportunidad, se están viendo muy buenas oportunidades en temas energéticos, hace unas semanas la Comisión Reguladora de Energía (CRE) liberó casi 500 permisos, y eso es muy buena señal. En lo particular quisiera que el gobierno federal reconociera que en Texas sobran las oportunidades en temas energéticos”.

CERTEZA Y SEGURIDAD

En ese sentido, Rolando Pablos considera que uno de los caminos que tiene México para crecer económicamente es el de ofrecer certeza y seguridad a los inversionistas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, añade, aún no cumple un año el gobierno, por lo que hay que aguardar a que el tiempo traiga los efectos de sus acciones y cambios.

 

“Texas tiene todo lo que se necesita para apoyar a México sin cambiar su plan de ser independiente”.

“Yo tengo mucha experiencia en el tema de desarrollo económico, y para mí lo más importante al desarrollar una economía es ofrecer certeza. Certeza jurídica, técnica, de todos tipos”, sentencia.

Y añade: “En Texas nosotros tenemos 25 años trabajando para asegurar la certeza del inversionista. Hemos cambiado las leyes para bajar los impuestos, disminuir las regulaciones y hacer, como dicen allá, business friendly. Cuando uno es amigable ante los inversionistas sin sacrificar la soberanía, se puede atraer al inversionista y este invertirá, crecerá, contratará gente, dará trabajo, y esos trabajos crearán riqueza. Pero si en algún momento falta esa certeza, la van a pasar muy grueso”.

—¿En México hay certeza?

—Ya se empiezan a ver muy buenas señales de la administración del presidente AMLO. Estoy seguro de que él va a traer muchas cosas buenas para México. Todavía no tiene el año en la oficina, entonces hay que darle tiempo al tiempo porque se han tenido que hacer muchos cambios. Hemos visto datos de que México va a ser la sexta potencia mundial en el año 2040, entonces, sus cambios son necesarios. Pero, a la misma vez, se tiene que mandar un mensaje de certeza, y por lo que vimos con la CRE, que ya está liberando permisos, los estadounidenses ven que hay movimiento en ese aspecto. Enhorabuena a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, porque sabemos que no es fácil, en Texas lo hemos vivido, pero también hay que generar un plan para garantizar esa certeza de que si viene uno a México le va a ir bien, que va a tener éxito y garantías.

Ratificado por el Senado estadounidense, en enero de 2017 juró como secretario de Estado de Texas. Foto: Alejandro Ponce

UN PLAN DE INDEPENDENCIA

—¿Los planes del presidente AMLO de reducir la dependencia energética del exterior afectan a Texas?

—No, está bien. En lo personal estoy completamente de acuerdo, pero también México tiene un gran vecino que ya se sabe el caminito, en temas energéticos ya sabemos cómo hacerle, tenemos a los expertos. México definitivamente debe seguir su plan de independencia, pero, a la vez, en el aspecto práctico del desarrollo económico de hoy, de cómo le vamos a dar trabajo a la gente o cómo vamos a atraer a inversionistas, requiere tomar acciones en las cuales Texas puede ser parte, pues tiene todo lo que se necesita para apoyar a México sin cambiar el plan de poder ser independiente.

“En México, por ejemplo —continúa—, se requiere gas barato y Texas tiene el gas más barato del mundo y muy cercano. En México se necesita diésel y nosotros tenemos las refinerías. Entonces, lo que me gustaría ver es una colaboración. Se habla de la independencia de México, pero no hay que olvidar que en Estados Unidos somos 37 millones de mexicanos, entonces, que no se olviden de nosotros porque estamos allá y allá nos estamos educando, y también podemos aportar a esa independencia. Hay que olvidarnos de los aspectos negativos que existen en la política negativa y enfocarnos en lo positivo. Y lo positivo es que tenemos una gran oportunidad de colaborar y de ayudarnos mutuamente”.

—Es decir, los inmigrantes desempeñan un papel preponderante en el éxito de las relaciones.

—Totalmente, yo soy ejemplo de eso. Yo me eduqué y ahora tengo la habilidad y posibilidad de ayudar a México. Mucha gente no lo entiende: ¿cómo que ahora quieres ayudarlo? Quiero ayudarlo y tengo la posibilidad de hacerlo, poner mi granito de arena. Y si muchos como yo hacemos lo mismo para apoyar, imagínate, pero no puede lograrse sin la ayuda del gobierno y del sector privado.

“Lo que quisiera ver durante mi visita en México es que se reconozca que en Estados Unidos somos muchos mexicanos, gente trabajadora, que adoramos a nuestro país —concluye Pablos—. La riqueza que esa gente ha creado en Estados Unidos es impresionante, somos 37 millones de amigos y paisanos que queremos apoyar y aportar, por eso estoy buscando la manera de enganchar esas oportunidades. Como secretario de Estado empecé a hacerlo, y ahora por medio de la energía veo una muy buena forma de poder ayudar a ambos lados de la frontera”.

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