Popotes comestibles para salvar a los océanos de la contaminación

Popotes comestibles para salvar a los océanos de la contaminación

popotes


Una empresa los crea con el fin de disminuir la contaminación en los océanos.

 

¿Realmente es necesario utilizar popotes? No son prácticos, a menos de que tengas alguna imposibilidad para beber directamente del vaso o la botella. Tampoco son más higiénicos, ya que para evitar bacterias de los bordes de vasos y botellas tendrías que llevar contigo tus propios utensilios esterilizados a todos lados y aun así no sería suficiente, ya que una vez que entran en contacto con el ambiente… ¡bienvenidas, bacterias!

En pocas palabras, los popotes únicamente generan más basura para el planeta. Piensa en los desechos que los mexicanos podemos generar en un solo día durante el desayuno, la comida y la cena comiendo en casa o en la calle. En México se generan poco más de 42 millones de toneladas de residuos sólidos al año, lo cual equivale a 175 veces el volumen de la pirámide del Sol de Teotihuacán.

Y esto no solo sucede en México. Los estadounidenses, por ejemplo, desechan 500 millones de popotes ¡al día! Según expertos, de esta cantidad, 250,000 toneladas de residuos quedan flotando en el mar. Por esta razón, la empresa Loliware creó Lolistraw, un popote comestible que ofrece la misma estructura y durabilidad que los de plástico, pero con una gran diferencia: no dañan el medioambiente.

En 2015, Loliware lanzó su compañía con vasos comestibles que se vendieron como pan caliente gracias a su utilidad y variedad de sabores que le permitieron permanecer en el mercado. Ahora le dan la bienvenida a Lolistraw, un proyecto que busca sustituir los 500 millones de popotes de plástico que se tiran al día y contaminan los océanos.

El popote Lolistraw está hecho con algas marinas, es decir, es 100 por ciento libre de plástico, es hipercompostable, se degrada en los océanos y no es transgénico. De acuerdo con la compañía, el beneficio de utilizar algas para la creación de estos popotes es que no requieren recursos de la tierra y son capaces de absorber dióxido de carbono.

Los popotes de Loliware tienen una caducidad aproximada de 24 meses y no necesariamente tienes que comerlos después de tu bebida, ya que se descomponen como el resto de los alimentos; incluso si permanecen en el agua se disuelven en 24 horas.

Loliware brinda una solución a la crisis que provoca el popote de plástico y a los inconvenientes que puede llegar a causar el popote de cartón o el de metal reusable; en cambio, ofrece una propuesta divertida y sostenible al mismo tiempo.

Por ahora, la compañía tiene popotes con sabor a caramelo, mango, chocolate, limón y vainilla hechos con edulcorantes orgánicos derivados de frutas y verduras. Hay otros popotes de colores más intensos, como el de carbón activado y el azul del tono del mar que logran alcanzar con espirulina de Hawái.

A través de una plataforma de financiamiento colectivo para proyectos de emprendimiento, la empresa logró recaudar 49,160 dólares para comercializar el producto únicamente en Estados Unidos. Sin embargo, el equipo de Lolistraw continúa compartiendo su proyecto para que este se reproduzca en todo el mundo y paulatinamente eliminar el uso de popotes que tanto afectan el medioambiente.

De acuerdo con el estudio “La nueva economía de los plásticos”, de la Fundación Ellen MacArthur y el Centro McKinsey para Negocios y Medio Ambiente, si seguimos consumiendo plástico de esta manera, en diez años los mares y océanos del planeta tendrán una tonelada de plásticos por cada tres toneladas de peces. Lo peor: en 2050 el peso de los residuos plásticos será superior al de todos los peces del mundo. Compadecerse de un animal marino por sufrir a causa de la inconsciencia humana no es suficiente, apoyemos los proyectos que hagan desaparecer los popotes por siempre.

 

DOS RECOMENDACIONES PARA LA SEMANA…

La tradición

 

La cocina de Yucatán es una mezcla de sabores mexicanos, europeos y asiáticos, y el mejor lugar en Mérida para disfrutarla es, sin duda, La Tradición, restaurante del chef David Cetina.

El calor de la “ciudad blanca” obliga a pedir la margarita de chaya —una planta muy utilizada en la cocina del sureste mexicano— o el agua de horchata antes de cualquier alimento. Aunque el sol esté abrasador, la sopa de lima —la mejor de la capital porque, además, lleva pedacitos de pavo asado— es imperdible.

La mejor opción para conocer un poco de toda la cocina tradicional del chef Cetina es el “combinado La Tradición”, que lleva cochinita pibil, un panucho, un salbut, una empanada de queso de bola, longaniza de Valladolid, poc chuc, frijoles y tortillas calientitas y hechas a mano para taquear a gusto.

Aparte pide un queso relleno, que es una bola de Edam repleta de picadillo de cerdo, aceitunas, pasitas, alcaparras, almendras y huevo duro, la cual se baña en una especie de crema preparada a base de caldo de pavo, chile dulce y habanero.

Si no puedes ir a Mérida, los sabores de La Tradición llegaron a Parián Condesa en la Ciudad de México con todo y una pequeña selección de los clásicos sorbetes Colón. Quédate con la cochinita, la baguette de lechón al carbón, las empanadas de chaya y la longaniza de Valladolid, que no la encuentras fácilmente en CDMX.

Dirección: Calle 60 Norte x 25, Mérida, Yucatán

Facebook: @latradicion

Foto: Mayra Zepeda.

 

Kii’wik

 

Para buen café, excelente pan elaborado al momento y desayunos abundantes que hacen gala de los ingredientes de la cocina yucateca, esta panadería y boutique de productos locales de Pedro Evia, chef de K’u’uk, uno de los restaurantes referencia de la cocina contemporánea en Mérida.

Ponle pausa a la dieta, abre el menú y empieza el día con un pequeño muffin de chaya (o cualquier otra pieza que gustes). ¿Listo? Ahora sí, es hora de hincar el diente a los fabulosos chilaquiles verdes con castacán —que es un sabroso corte del estómago del cerdo pelón de Yucatán, sumamente suave y crujiente al mismo tiempo— o a los rojos con cochinita pibil y mucha cebolla morada. Aunque tengas tentación de ponerle unas gotas de limón a tu cochinita, ¡no lo hagas! En Mérida esta delicia se come solo con habanero y cebollita morada para no matar el sabor natural del axiote y las especias con las que preparan la carne.

Para los que extrañan los huevos durante el desayuno, los benedictinos cocinados en pan brioche y cubiertos con una salsita holandesa de chaya son la respuesta. Además vienen con una guarnición de lomo, espárragos y jitomate para asegurar que no salgas con hambre.

¿No quieres abandonar el régimen saludable? El pan integral tostado con queso panela, aguacate y ensalada es para ti, o —un plato más interesante— las claras de huevo con recado blanco.

Dirección: Calle 30, No. 313 x 37B y 39, San Ramón Norte, Mérida, Yucatán

Facebook: @kiiwikcafeboutique

Foto: Mayra Zepeda.

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