Una de cada tres personas mayores de 65 años se ha sentido ignorada debido a su edad en los últimos 12 meses, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS) sobre edadismo. Este estudio, realizado con más de 5,000 encuestas, revela no solo las discriminaciones que enfrentan los mayores, sino también las dificultades de los jóvenes.
PRINCIPALES RETOS QUE ENFRENTA LA POBLACIÓN MAYOR
En este estudio refleja las vulnerabilidades que enfrentan los mayores de 60 años en la nación europea. Los datos muestran que el 41 % de los mayores ha tenido dificultades para realizar trámites en organismos públicos y más de la mitad (54 %) ha sentido impaciencia o disgusto por parte del personal debido a problemas de comprensión. Uno de cada tres mayores ha podido realizar gestiones únicamente por internet, y al 48,1 % le han exigido solicitar cita online sin saber cómo hacerlo.
- Problemas económicos: El 68,9 % de los encuestados opina que los mayores enfrentan dificultades económicas para cubrir gastos básicos como luz, calefacción y alimentos.
- Falta de recursos públicos: La escasez de servicios como residencias, centros de día y ayuda a domicilio es otra preocupación común.
- Soledad y aislamiento social: Un 89,3 % cree que las personas mayores sufren más soledad que los jóvenes.
DIFICULTADES ENTRE LOS MÁS JÓVENES
Entre las personas jóvenes las percepciones tampoco son muy alentadoras. El 59,5 % de los encuestados considera que los mayores tienen más riesgo de exclusión social, aunque una proporción similar cree que hay más preocupación por la situación económica de los jóvenes. La mitad de los participantes está de acuerdo con que los jóvenes tienen más oportunidades que las generaciones anteriores.
- Precariedad laboral y vivienda: Los principales problemas de los jóvenes son la inestabilidad laboral, los bajos salarios y el alto coste de la vivienda.
- Dificultades para emanciparse: La falta de recursos económicos retrasa la independencia de los jóvenes.
Propuestas para mejorar la calidad de vida
Para los mayores:
- Adaptar los entornos urbanos con transporte asequible y rampas de acceso.
- Mejorar la atención de empresas privadas y administraciones públicas.
- Fomentar el ocio y la convivencia para reducir la soledad.
- Reducir la brecha digital.
Para los jóvenes:
- Garantizar empleo estable y sueldos dignos.
- Facilitar el acceso a viviendas asequibles.
- Incrementar las ayudas para formar una familia.
En conclusión, el edadismo afecta tanto a mayores como a jóvenes, aunque con diferentes consecuencias. La mejora del bienestar de ambos grupos pasa por políticas públicas inclusivas y el fortalecimiento de la solidaridad intergeneracional. N