Trump no podrá ser destituido; fracasa moción en el Congreso


Trump no podrá ser destituido; fracasa moción en el Congreso



El presidente Donald Trump celebró este miércoles el fracaso en el Congreso de una moción de destitución y se enfrenta a la campaña electoral determinado a continuar con los ataques contra los demócratas que según él “detestan” Estados Unidos.

“Gran reunión esta noche en Greenville, Carolina del Norte”, escribió Trump en su cuenta de la red Twitter después de tres días de una polémica desatada por unos tuits del mandatario en los que instaba a cuatro legisladoras demócratas integrantes de minorías “regresar” a sus países de origen, “lugares infestados por la criminalidad”.

“Hablaré sobre las personas que aman a nuestro país y sobre quienes lo odian”, agregó el miércoles, aparentemente deseoso por continuar con el mismo tono que ha provocado una ola de indignación dentro y fuera de Estados Unidos.

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El millonario republicano, de 73 años y que en noviembre de 2020 buscará un segundo mandato de cuatro años, está haciendo una apuesta decidida, pero también arriesgada.

La Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, aprobó el martes por la noche una condena a los comentarios de Trump por considerarlos “racistas”, pero una moción para lanzar un proceso de destitución del presidente de Estados Unidos fracasó este miércoles ilustrando las divisiones dentro del partido demócrata.

Trump reaccionó en Twitter celebrando el fracaso de la iniciativa a la que calificó como “ridícula”.

“No debería permitirse que esto le pase nunca a ningún presidente de Estados Unidos”, sentenció.

Al Green, un legislador demócrata que representa a Texas, lanzó este procedimiento tras la polémica iniciada por Trump el fin de semana. Muy crítico de las políticas migratorias de Trump, Green ha denunciado encendidamente las condiciones reinantes en los centros de detención para extranjeros que entran al país irregularmente.

Al alimentar las tensiones raciales e ideológicas y al excavar las líneas divisorias que dividen a Estados Unidos, el mandatario se inclina más que nunca a movilizarse por el electorado blanco.

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Los ataques de Trump apuntaban a Alexandria Ocasio-Cortez (representante de Nueva York, de origen puertorriqueño), Ilhan Omar (de Minnesota, estadounidense nacida en Somalia), Ayanna Pressley (una legisladora negra que representa a Massachusetts) y Rashida Tlaib (de Michigan, de ascendencia palestina).

Todas ellas nacieron en Estados Unidos salvo Omar que llegó cuando era niña como refugiada.

Entrevistadas en conjunto por la cadena CBS, las legisladoras aseguraron que, para ellas, se trata de una maniobra política por parte del presidente estadounidense.

“Es una maniobra de distracción (…) no hablar de temas que realmente preocupan a los estadounidenses”, dijo Ayanna Pressley.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que ha declarado en varias oportunidades que es contraria a lanzar un proceso de destitución, intentó matizar las estrategias de los demócratas frente a Trump.

El texto del martes “condenó las palabras del presidente, no al propio presidente”, dijo el miércoles la principal líder demócrata en el Congreso, citando un discurso de Ronald Reagan en el que el presidente republicano advertía contra la tentación de “cerrar la puerta a los nuevos estadounidenses”.

A pesar de que la votación del martes tuvo un fuerte significado simbólico, Trump sabe que puede contar con el apoyo de los congresistas republicanos.

Los legisladores de este partido en general son muy cautelosos al momento de criticar al que será, si no hay grandes sorpresas, su candidato en 2020. Solo cuatro republicanos en la Cámara votaron a favor del texto de la mayoría demócrata de condena de los comentarios.

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 “Abiertamente racista”

Estas declaraciones no parecen afectar la popularidad de Trump entre los electores republicanos: su tasa de aprobación en el país incluso aumentó cinco puntos a 72%, según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada el lunes y martes.

En comparación con la semana pasada, su índice de popularidad en la población general se mantuvo estable en 41%.

Para Joe Biden, vicepresidente del antecesor Barack Obama y candidato a la nominación demócrata para 2020, ningún presidente en la historia de Estados Unidos “ha sido tan abiertamente racista como” Trump.

“¿Se puede imaginar a un presidente conservador como George W. Bush haciendo tales declaraciones racistas?”, dijo Bernie Sanders, quien también espera ser el candidato demócrata en las próximas elecciones presidenciales.

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