Unos 4 mil migrantes abrieron la reja del puente internacional en Tecún Umán y comenzaron a cruzar hacia Tapachula, Chiapas.
Los migrantes abrieron la reja amarilla del puente y entraron corriendo hacia Tapachula, Chiapas. En el grupo hay hombres, mujeres, niños y adultos mayores. Los hondureños intentan escapar de la violencia y pobreza que enfrentan en el país centroamericano.
Antes de que las autoridades cedieran y dejaran pasar a la caravana, se vivieron momentos de tensión después de que el bloque de migrantes, coreando consignas de “¡Sí se puede!”, se abalanzaron con mujeres y niños al frente contra una veintena de policías que formaban un cordón de seguridad.
Minutos antes, algunos de ellos brincaron la reja que separa la frontera y se subieron a las tanquetas de la Policía Nacional de Guatemala.
“Voy feliz, no vamos haciendo nada malo, solo queremos trabajo”, dijo a la AFP una mujer que llevaba de la mano a una pequeña niña en medio de la marcha masiva que ingresó por el puente internacional que une Guatemala con México.
La caravana que salió el sábado pasado desde San Pedro Sula, en el norte de Honduras.
Los hondureños, que llegan por grupos a la población fronteriza, pernoctaron en iglesias, salones comunales, la estación de bomberos y otros sitios habilitados como refugios; otros han dormido en las aceras ante el éxodo masivo.
Esta marea migratoria desató la furia del presidente Donald Trump, quien amenazó con frenar la ayuda económica a Guatemala, El Salvador y Honduras si no contenían la caravana, cuyo avance también pidió detener a México, so pena de cerrar con militares la frontera sur de Estados Unidos.
– Mujeres embarazadas y niños son usados como “carne de cañón” –
Al respecto, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, dijo que mujeres embarazadas y niños son usados como “carne de cañón”, pues son colocados al frente del contingente para ingresar a México.
“La policía no violentará a una mujer ni un niño, pero (el uso de la fuerza) lo estamos valorando, lo que hay es un rompimiento de acuerdos”, dijo en entrevista con Milenio Televisión.
Luego de que los miles de migrantes rompieron el cerco y comenzaron a ingresar a México por la fuerza y con violencia, Navarrete Prida pidió volver al diálogo. Señaló que lo único que se había pedido a los migrantes era su entrada con orden.
Aseguró que no se utilizará la violencia “contra una población que es vulnerable”, sin embargo se buscará que se respete la ley mexicana.
– “La mano en el corazón” –
Pero los migrantes piden a Trump que les dé la oportunidad de una nueva vida en Estados Unidos.
“Mi mensaje para el presidente de Estados Unidos es que se ponga su mano en su corazón y que nos ayude. Sabemos que aquel país no es nuestro pero en nombre de todos los hondureños que vamos aquí yo le pido al presidente Trump que nos apoye”, dijo a la AFP Doris Canales, de 54 años, mientras esperaba para continuar la travesía.
“El camino ha sido muy duro, muy tremendo pero no hay trabajo en Honduras”, señaló Glenda Salvador, de 20 años, entre la multitud reunida en el parque de la localidad, a unas calles del puente internacional que une a Guatemala y México.
Salvador decidió salir de su país con sus dos pequeños hijos de 1 y 2 años, junto con sus dos hermanas Karen (17) y Dianixia (22), quien también viaja con un bebé a cuestas. Las tres añoran encontrar un trabajo en Estados Unidos.
“Primeramente voy a pasar, tengo la fe que de una u otra forma voy a pasar”, aseguró por su lado Wilson Chacón, originario de la ciudad de Copán, mientras caminaba por una de las calles de Tecún Umán, 255 km al oeste de la capital guatemalteca.
Mejía dijo que intentarán que ninguno de los hondureños cruce en balsas por el caudaloso río Suchiate, fronterizo con México y usado tradicionalmente por los inmigrantes ilegales para evadir los controles oficiales.
No obstante, algunos de los migrantes decidieron cruzar el río para evadir controles.
– Vigilancia minuciosa –
La posiblidad de que los migrantes crucen ilegalemente el río llevó a las autoridades mexicanas a redoblar la vigilancia en el área fronteriza, llegando a prohibir el flujo de esas lanchas llamadas “cámaras”.
Pero en la ribera del lado mexicano, en Ciudad Hidlago, algunos de los lancheros que subsisten con esa actividad intentaban convencer telefónicamente a algunos hondureños a cruzar.
“Mira, súbete ya a una cámara y diles que te traigan donde está linterna de mi teléfono, apúrate ahorita que está tranquilo, apúrate”, urge por celular un lanchero de nombre Raúl a un conocido hondureño, al que le pidió separarse del gran grupo ante las restricciones del gobierno mexicano.
“Se van a poner igual de perros (la policía federal mexicana) que ayer (jueves), así que le dije que se viniera ya”, comentó a la AFP este joven de unos 25 años.
Funcionarios del instituto de Migración de México estaban preparados para recibir en “grupos pequeños” a los migrantes para tramitar sus solicitudes de refugio o visa humanitaria, que es la única forma bajo la cual el gobierno mexicano ha dicho que los dejará pasar.
Un helicóptero de la policia federal sobrevuela el río constantemente y observadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se despliegan en varios puntos de la frontera entre México y Guatemala de más de 900 km, de los cuales unos 600 km corresponden al este selvático estado de Chiapas.
– Apoyo de ONU –
Para atender la situación migratoria de los hondureños, el canciller mexicano Luis Videgaray se reunió el jueves con el jefe de la ONU, Antonio Guterres, y dijo que recibió su apoyo para que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ayude a procesar solicitudes de refugiados de la caravana.
Por su lado, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, señaló que conversó con Videgaray sobre el apoyo de la ONU ante la llegada de la caravana para finalmente asegurarse de que “solo se tendrá una entrada legal” de centroamericanos por la frontera estadounidense.
El funcionario norteamericano visita México este viernes procedente de Panamá, donde habló con el presidente Juan Carlos Varela sobre la migración irregular.
El periplo por esos dos países coincide con la crisis por la avalancha de migrantes hondureños, quienes quieren escapar de la pobreza e inseguridad por la temibles pandillas y el narcotráfico en su país.
Con una tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes, Honduras es considerado uno de los países más violentos del mundo.
(Con información de AFP).