El Capital de Leyzaola | Newsweek México


El Capital de Leyzaola



SERIE: LOS OTROS GANADORES DE LA ELECCIÓN
Esta es el primero de una serie de reportajes sobre los ganadores de la elección del 5 de junio. La serie es una colaboración entre Newsweek en Español Baja California y Tijuanapress.com, una agencia de noticias y servicios informativos con más de una década de operación en la frontera. Una versión en video de esta entrevista se publica en su blog.

Julián Leyzaola cree todavía que se puede ganar una elección sin dinero.

Sus números lo avalan. De los tres candidatos más competitivos en la elección por la alcaldía de Tijuana, fue el que obtuvo más votos con menos dinero. El PAN gastó cuatro veces más y apenas sacó 4,127 votos de ventaja sobre el candidato del PES.

Y con todo y que el PRI gastó 6 millones más, Leyzaola los superó por 3,043 votos en el conteo oficial.

El militar en retiro fue el que menos capital económico invirtió de los tres finalistas, pero terminó con mayor capital político. Hoy apuesta todo para ganar la elección del 2019. Y dice, ya empezó su campaña.

Pero el gasto del controversial policía metido a político será enorme, porque a la par de que quiere correr en la siguiente elección, también invertirá para volver a caminar.

La silla de ruedas que tiene que usar desde que sobrevivió a un atentado en Ciudad Juárez, no detiene sus planes.

Está bajo un caro tratamiento a base de células madre que le ha llevado hasta la India.

Agotadas las instancias en los tribunales electorales que ratificaron el triunfo de Juan Manuel Gastélum en la presidencia municipal, Newsweek en Español Baja California y Tijuanapress.com platicaron con él. Aunque no deja de cuestionar el proceso electoral, dice que apoyará al nuevo alcalde y que en tres años lo va a reemplazar.

—¿Por qué le quiere entrar otra vez?

—Porque yo no suelto la presa. Mucha gente confió en nosotros y depositó el futuro de sus familias en un proyecto: el proyecto del Teniente Coronel y del Partido Encuentro Social. ¿Cómo voy a defraudarlos? Hay que ser persistente. Hay que prepararnos para la siguiente contienda. Yo digo que nos novatearon. Llegamos a unas canchas donde no sabíamos jugar y nos enfrentamos a profesionales. Nosotros éramos novatos y nos ganaron. No nos ganaron en las urnas, nos ganaron en el conteo. El partido no estaba preparado y no supimos responder al nivel de esta gente, no al nivel fraudulento, sino a saber defender el voto. Teníamos gente en los distritos y cuando se inconformaban, levantaban la mano y les decían: “Haga su boleta y póngala ahí”. Era todo lo que hacían. Ahora me doy cuenta de todo lo que pasa en un proceso institucional. Cuando pasamos a tribunales, fue muy difícil ganarle a esta gente porque tienen todas las posibilidades de operar en todos los ámbitos. Nosotros no tenemos moneda de cambio y ellos tienen en todos lados. Hay que preparar a nuestra gente en las casillas para que no nos vuelvan a hacer lo mismo, para que cuando se den cuenta de una irregularidad, paren automáticamente la contabilidad. Permitir que esto siga es hacer comparsa. Sí podemos ganarle a esta gente, no es imposible hacerlo. Ya lo demostramos, y ahora lo vamos a hacer con más.

—¿Ya está decidido?

—Sí, porque necesitamos el gobierno municipal. Si quieres lograr algo, lo tienes que hacer en el municipio, es la célula donde se agregan todos los elementos para hacer una sociedad como la queremos: honesta, culta, tranquila, segura. Una sociedad que se proyecte en el futuro. Una vez hecho el municipio, hay que arreglar otros asuntos, entonces veremos la posibilidad de ir más arriba, pero hay que arreglar abajo, si no, construimos sobre bases flotantes.

—Pero es el nivel de gobierno con menos recursos.

—Tiene menos recursos porque los gobernantes que hemos tenido son partidistas. Les quitan dinero y nunca pelean porque se lo quitan sus mismos partidarios. Sacrifican a la sociedad para alcanzar un puesto futuro. Creo que un gobernante que defiende a su sociedad tiene que pedir recursos. El gobernante municipal debe ser fuerte y exigir. Tijuana le aporta a la entidad federativa una cantidad enorme de recursos y nos regresan el 2%, 3% de lo que damos. Podemos pedir más.

—Y para ganar la elección, ¿hace falta dinero?

—No tanto. Para ganar la elección hay que convencer a la gente. Yo digo que los espectaculares, los comerciales de televisión que sacan, mandan un mensaje, pero la mejor forma de convencer es de boca en boca. En campaña sólo tenía cinco espectaculares, y spots de televisión que salieron 20 días antes de la elección. Me dieron 100 mil pesos para todo. Cuando los entregaron ya debía más que eso. Pero hubo personas que apoyaron, y me di cuenta que las campañas deben ser baratas. Estoy muy de acuerdo que las campañas y partidos no deben de ser sustentados por la sociedad. Más bien miembros y simpatizantes deben de aportar para que un partido tenga presencia política.

—Pero el sistema actual está para evitar que haya dinero sucio, del narcotráfico ¿no se arriesga a que el dinero mal habido influya?

—No hay que ser ingenuos. Tú sabes que el gobierno da una cantidad y todos los partidos se sustentan por fuera. Tengo una medida según me comentaron, que invirtieron cerca de 9 millones de dólares en la campaña.

—¿Del PAN?

—Del PAN.

—¿9 millones de dólares?

—Aproximadamente. Es lo que me comentaron. También puede ser exagerado, pero por ahí anda la cantidad. Sabemos que el recurso les llega de todas formas. Pedirle al gobierno, a la sociedad que nos dé este recurso, sabemos que es poco lo que nos dan. Es ingenuo pensar que no aportan por fuera. Que se contabilizan, que se fiscalizan, tal vez sí, tal vez no. Ponen topes de campaña también, pero nadie respeta los topes de campaña. Se van hasta donde ellos quieren. Si realmente hubiera una fiscalización de los gastos de campaña, nadie podría ganar esta contienda.

—¿Ustedes lo respetaron?

—Aunque no quisiéramos, no había lana. Creo que fueron 12 millones de pesos el tope de campaña. Llegar a eso es una ilusión.

—Usted tuvo más votos y le costó 4 veces menos que la gente con la que quedó muy pareja, PAN y PRI, ¿qué le dice eso?

—Me dice que la gente está harta de los partidos y tenía una esperanza conmigo. Depositaron su confianza en mí sin que yo les pagara, porque el día de la elección se movilizó una cantidad enorme de dinero. Hubo dinero por todos lados, pero una cantidad tremenda. A cada persona le daban 500 o 1000 pesos. Iban y tenían que tomarle una foto a su boleta. Luego con la foto cobraban.

—¿Documentaron eso?

—¿De qué sirve? No vale la pena.

—Tendría más elementos.

—Presentamos razonamientos donde se tenían que hacer peritajes, por ejemplo el peritaje de los videos donde se interrumpió la comunicación. Toda la información pública se interrumpió y pusimos ahí que el tribunal verificara eso, pero no quiso. Dijo que los peritajes no le tocan al tribunal, entonces ¿quién lo va a hacer?

—¿Hubo apoyos económicos que se acercaron y que ustedes rechazaron?

—Hubo un apoyo que se me quiso acercar pero no lo quise recibir.

—¿Por qué?

—Porque conozco su trayectoria. Como Secretario de Seguridad Pública sé de quién se trata, y jamás voy a dejar que se me acerque. Ni siquiera platicar con esta persona.

—¿Cuánto le ofrecían?

—Nomás me dijeron que querían apoyar.

—¿Era un personaje público?

—No, era un privado, un particular.

—¿Contra qué dinero compitió en esta elección?

—Si hablamos de partidos, en caso del PAN, el propio gobierno le puso dinero. Dicen que la CESPT es la caja chica. Yo digo que es la caja grande del Partido Acción Nacional. Por eso la CESPT está tan endeudada. Además muchos empresarios, gente particular que aportaron cantidades gigantes de dinero al PRI y al PAN. Les aportaron muchísimo recurso.

—¿Cuánto?

—Es incalculable, yo no podría saber, pero sí fue mucho dinero definitivamente.

—¿Influyó esa diferencia de recursos?

—No. No influyó.

—¿El dinero no influyó?

—No influyó. Aquí lo único que influyó fue el Instituto Estatal Electoral. Fue el que decidió la elección, no fue el dinero.

—¿Hasta dónde jugó el dinero?

—Bueno, al final podemos hablar del dinero.

—¿En qué sentido?

—¿Por qué operó el instituto a favor? No creo que haya sido gratis. El dinero juega y los cargos juegan. Sabemos que el presidente del Tribunal Electoral del Estado era empleado del gobernador ¿Qué podía esperar de una resolución de ellos?

—La parte del capital que ahora tiene Julián Leyzaola, ¿es económico, político, personal?

—Mi campaña ya inició. Creo que tenemos un capital social y político y eso es lo que cuenta. Porque pueden tener dinero, pero vimos que el dinero no logra convencer a la gente. Van y agarran sus 500 o 1000 pesos pero al final votan por quien quieren. El dinero no va a convencer.

—Pero necesita dinero para la campaña.

—Se ocupa dinero, claro. Ahorita me toca vivir. Tengo familia, tengo que sostenerla. Hay empresarios interesados en que ya no sigan los gobiernos que tenemos. Están interesados en aportar con recursos, pero en especie. No me gusta recibir dinero, no soy aficionado de eso. Prefiero que me den la oportunidad, que me abran los medios de comunicación, que me apoyen en las calles repartiendo propaganda. Eso es lo que yo quiero. Dinero no, porque el dinero donde caiga corrompe.

—Si esta va a ser su principal actividad, ¿de qué va a generar ingresos?

—Estamos conformando una empresa para ir a otros municipios a presentar el modelo Tijuana y asesorarlos. Hay municipios que tienen problemas muy serios en aspectos de seguridad, y vamos a darles ese apoyo.

—¿No lo compromete estar trabajando con gobiernos ligados a algunos partidos políticos?

—Ese es un asunto de trabajo, es distinto. He trabajado con el PRI, con el PAN, no tengo ningún problema con hacerlo, con quien sea.

—Después de la experiencia de la elección, ¿se han acercado partidos políticos a ofrecerle trabajo?

—Se han acercado partidos, primero me dicen que cometieron un error. Porque con uno solo que se hubiera aliado con nosotros, ya estaríamos haciendo el proceso de transición. Me dijeron: “cometimos un error y hay que trabajar para que no vuelva pasar, para que la próxima elección no nos vuelvan a hacer lo mismo”.

—Usted había hecho una asociación con el ex alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía, precisamente una empresa de seguridad.

—Sí, y precisamente tuve que salir de allá, porque una de las veces que fui a hacer una supervisión fue cuando me pasó esto. Entonces la empresa es de Ciudad Juárez.

—¿Ya no tiene esa empresa?

—No, ya no tengo esa empresa.

—¿Perdió lo que tenía invertido?

—Me salí. La empresa sigue operando, y yo era socio de la empresa.

—¿No le convendría traerla o buscar cómo pudiera funcionar acá?

—No, yo no quiero nada con eso.

—Usted hablaba bien de Murguía.

—¡Ah, claro!, y sigo hablando bien de él porque es una persona que me aportó mucho. Me dio todo el apoyo, toda la libertad de operación, todos los recursos para hacer lo que pasó en Juárez. Yo soy una persona agradecida.

—¿Tiene relaciones de negocios con él todavía?

—No, ya no. La única relación era esta, la empresa de seguridad. Y yo no he renunciado a las acciones de la sociedad, la sociedad sigue ahí, pero yo ya no opero con la sociedad.

—Oficialmente tenía 110 mil pesos de sueldo. Y los gastos de operación van por cuenta de la institución, ¿no ahorró eso?

—Sí ahorré. Debía dos casas que pagué. Tenía una casa que compré en Ciudad Juárez, la tuve que vender para mi operación, el tratamiento que tuve en la India. Además ¿para qué la quiero en Juárez? No soy ostentoso en mis gastos personales, soy muy tranquilo. Tengo una pensión del ejército, son 22 mil pesos mensuales. Pero tengo una pensión que pagar y me quedan como 18 mil pesos libres. Soy asesor del PES, me pagan 25 mil pesos mensuales. Voy a toda la república. Aquí en Baja California participo en capacitaciones y todo lo que corresponde al trabajo como asesor. Y eso es lo que tengo de entradas ahorita.

—¿Y su tratamiento es caro?

—El tratamiento costaba 45 mil dólares, una suma exorbitante para mí. Afortunadamente por gestiones del doctor Carlos Soria, me rebajaron 20%, fueron 36 mil dólares. Apenas y salimos tablas.

—¿Es necesario darle continuidad?

—Sí.

—¿Cada viaje son 45 mil dólares?

—No sé cuánto saldrá el segundo viaje. El primero fue de 2 meses. El segundo es de un solo mes y el tercero 15 días. Yo digo que va a disminuir la cantidad. Va a salir, es necesario, no sé cómo le voy a hacer. Voy a vender mi carro y todo lo que tenga, pero la salud es primero.

—Tiene otro gasto que un candidato normal no tendría por su seguridad.

—Sí.

—El riesgo de Julián Leyzaola en una ciudad como Tijuana es más alto.

—Afortunadamente hay diferentes personas que son agradecidas conmigo, que me apoyan sin cobro, son militares. Algunos no ocupan pertenecer a una corporación para estar armados y apoyan en movimientos públicos.

—Uno esperaría que va a estar más atento y no se va a confiar nuevamente. Eso implica gasto.

—No tanto. Para los movimientos es un vehículo blindado. Termino el movimiento y lo regreso. Me lo prestan nada más. Las personas que me apoyan vienen a la actividad que voy a hacer y terminando la actividad vuelven a su trabajo.

—¿Y se siente seguro en Tijuana?

—Sí. Bueno, ahorita no tanto. Porque ayer un colgado y luego un descabezado, y cosas de esas. ¿Quién se va a sentir seguro aquí? Ése es el problema que tenemos como ciudad. Y yo como ciudadano tengo el mismo problema que todos, me siento inseguro. Algo hay que hacer.

—Con el reto que tiene de salud, ¿para qué se mete en otra bronca de estas?

—Porque no me sé quedar quieto, así es mi vida. Creo que fui preparado para esto. Siempre en el ejército y en mi vida privada y pública he sido contracorriente.

—Pero podría llevarla más tranquila sin un papel sobresaliente en la comunidad.

—Pero no me siento a gusto. Cómo vivir en Tijuana donde vemos que llegan gobiernos, se hacen millonarios y dejan la ciudad devastada. Luego el que viene, a pesar de que traen antecedentes nefastos, cuando hacen campaña se creen mesías, y vuelven a borrar todo el antecedente. Creo que como ciudadano tenemos responsabilidades. No puedo quedar callado, no podemos dejar que esto pase. Y no lo voy a permitir. Sería desleal. Sería falta de ética estar pagando impuestos para que alguien se haga millonario cada tres años.

—Durante la campaña lo acusaron de torturar en su gestión. ¿Cree que van a regresar los señalamientos?

—Los delincuentes usan los derechos humanos como parte de su defensa. Cualquiera que detienes lo primero que aduce es: “me torturaron, me golpearon”. Cualquiera aduce golpes para evadir la acción de la justicia. Yo les voy a decir una cosa: cuando me tocó detener y presentar, lo hice con certificados médicos que dicen cómo los presenté. Si después iniciaron procedimientos, lo único que puedo decir es que yo entregué el paquete completo, si al paquete lo patearon o mordisquearon, es un asunto después de que yo lo entregué. Todas las demandas, todas las querellas que tengo por derechos humanos, fueron solventadas en los tribunales, y nadie pudo comprobar ni uno solo de sus dichos.

—Si usted logra su objetivo, ¿será un gobierno de mano dura?

—No. Será un gobierno que gobierne. Porque la ciudad necesita gobierno. Necesito que se respeten las reglas, eso es lo que hace falta. La ciudad es caótica porque cada quien hace lo que quiere. Cuando cada quien hace su propio gobierno se convierte en un caos, una anarquía. Y eso es lo que estamos viviendo. Quien no respete la normatividad tiene que ser sancionado. Sin distingos.

—¿Tiene una expectativa en particular del trienio que va a iniciar Juan Manuel Gastélum?

—Espero que le vaya bien. Espero que haga bien su trabajo. Porque si le va mal, nos va mal a todos.

—¿Aunque no crea que sea legítimo su triunfo?

—Pero ya está ahí. Es lo que el tribunal dijo, y voy a respetar lo que diga el tribunal. Él es el presidente municipal. Ahora hay que exigirle que cumpla lo que dijo.

—¿Y va a hacer transparente de quien va a apoyarle?

—Donde me abran un espacio en medio de comunicación, yo voy al medio. No puedo fiscalizar cuánto puede costar un foro. Pero seguramente es gente que quiere aportar para un cambio.

—Pero en dinero, lo que se necesita en los otros gastos que son indispensables.

—El partido tiene un recurso.

—Pero no es suficiente.

—Yo creo que sí. Porque si nosotros vamos a recibir en especie, volantes, entrevistas y todo. A la gente lo único que le vamos a pedir es que se reúna. ¿Qué va a aportar el partido? Pues los vamos a reunir y les vamos a poner un cafecito o algo. Vamos a mostrar el proyecto para platicar con ellos, para que entiendan qué queremos. ¿Cuánto puede costar eso? No es gran cosa.

—¿Habrá más recursos en la siguiente campaña?

—Ojalá que sí.

—¿A quién le va a tocar procurarlos?

—A mí.

—¿A usted directamente?

—Claro, porque no creo en otros. Porque insisto, el dinero corrompe. Si va a haber recursos en especie tengo que controlarlos directamente. Para que no haya fugas.

—¿Aceptaría si alguien le está poniendo dinero a una campaña del PRI o del PAN también le ponga dinero a su campaña?

—¿Cómo voy a saberlo?

—Pues como sabe de dónde viene el dinero cuando sospecha de él

—Si me apoyan voy. Primero voy a saber quién me apoya, y con qué intenciones lo hace. Yo les digo una cosa: los que me apoyaron en la campaña pasada, ninguno me pidió nada. Solo querían que se hiciera un cambio.

—La gente cree que es demasiado bonito para ser realidad.

—No. Hay gente que cree. Hay gente que quiere un cambio. No todo es avaricia. No todo es ambición. Muchos, bueno, no muchos porque fueron muy poquitos. Pero los que me apoyaron, todos decían: queremos que esto cambie. Nadie pidió más. Tenemos que organizar a la gente, convencer a la gente, para que lleguemos muy fortalecidos al 2019. Y que el día que toque la votación, la gente abarrote las casillas y no haya manera de que nos hagan trampa otra vez. Porque la gente realmente quiere un cambio. Ya no podemos resistir tanto. Ya hemos hecho muchos millonarios.

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