La Asamblea Legislativa de El Salvador ratificó este miércoles una reforma constitucional que elimina los aportes de fondos públicos a los partidos políticos.
La polémica medida había sido aprobada en primera instancia por el parlamento, dominado por los aliados del presidente Nayib Bukele, el 12 de febrero, pero debía ser ratificada para tener validez.
Entrará ahora en vigencia ocho días después de su publicación en el Diario Oficial.
“Ratifícase la derogatoria del artículo 210 de la Constitución”, dice el decreto aprobado con los votos de 57 diputados del Congreso de 60 escaños.
En la justificación del texto se consignó que “resulta contradictorio e incoherente que el Estado deba reconocer o retribuirles” a los partidos políticos “la cuantía por voto obtenido”.
La denominada “deuda política” permitía financiar las campañas electorales de los partidos para “promover su libertad e independencia”, pero ahora estas organizaciones deberán hacerlo con recursos propios.
“Del bolsillo de los salvadoreños” ya no se seguirá “manteniendo a los partidos políticos”, argumentó el presidente del Congreso, el oficialista Ernesto Castro.
Por su parte, el diputado opositor derechista Francisco Lira afirmó que el “objetivo” de la reforma es “suprimir la pluralidad y la equidad del sistema democrático del país”.
La medida “solo busca concentrar el poder para obtener más poder”, alegó Lira, en referencia a las críticas contra Bukele por dominar a los demás poderes del Estado.
Según el Ministerio de Hacienda, el Estado repartió 40 millones de dólares entre 10 partidos que compitieron en las elecciones generales de 2024, en las cuales fue reelegido Bukele.
En enero, la Asamblea Legislativa ratificó otra polémica reforma para acelerar cualquier modificación a la Constitución.