Tricomas: Las partes de la marihuana que determinan su potencia


Tricomas: Las pequeñas partes de la marihuana que determinan su potencia

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Luego de estudiar en increíble detalle los tricomas de la planta de marihuana-sus “fábricas celulares”-, unos científicos afirman que las flores que poseen vellosidades con forma de hongo son las más potentes, tanto en términos de olor como en contenido de cannabinoide.

“Los tricomas son las fábricas bioquímicas de la planta de cannabis, y este estudio es el fundamento para entender cómo es que producen y almacenan sus productos valiosos”, explicó la coautora principal Teagen Quilichini, investigadora postdoctoral de la Universidad de Columbia Británica (UBC), Canadá. 

Los “productos valiosos” de la planta de cannabis son sus metabolitos -es decir, los cannabinoides y los terpenos-, los cuales se producen en los tricomas glandulares de la flor hembra, mejor conocida como “cogollo de marihuana”. Según su morfología, los tricomas glandulares se clasifican en bulbosos, sésiles y entallados. No obstante, hasta ahora, poco se sabía sobre la influencia de esa morfología en la producción química de la planta.

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Es por ello que el equipo de investigadores desarrolló una técnica que combina la microscopía bifotónica con patrones de autofluorescencia, con la cual pudieron permitió estudiar la estructura interna de los distintos tricomas presentes en una variante del cáñamo conocida como “Finola”.

Flor de Finola con tricomas “en escarcha”. FOTO: SAMUELS LAB / UBC

Los científicos publicaron sus hallazgos en la revista The Plant Journal.

El equipo halló que, a la luz ultravioleta, los tricomas entallados emiten autofluorescencia azul, tonalidad que sugiere que la planta posee niveles de cannabinoides más altos. En contraste, los tricomas sésiles producen autofluorescencia roja, la cual apunta a que los niveles de dicho metabolito son más reducidos.

La técnica también reveló que los tricomas entallados contienen grupos de entre 12 y 16 discos celulares secretores, mientras que los sésiles son más pequeños y tienen menos discos (8). Por último, los discos de los tricomas bulbosos son indistinguibles, razón por la que esta variedad no fue incluida en el análisis.

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“Observamos que los tricomas glandulares entallados poseen una mayor cantidad de ‘fábricas celulares’ que producen más cannabinoides y terpenos aromáticos”, explicó Sam Livingston, coautor principal del estudio y candidato al doctorado en botánica de la UBC.

“También descubrimos que evolucionan a partir de precursores sésiles y que experimentan cambios drásticos durante el desarrollo, los cuales pudimos visualizar con las nuevas herramientas de microscopía”.

Imagen por microscopía multifotónica de tricomas glandulares entallados. FOTO: SAMUELS LAB / UBC

Al analizar el ADN de los diferentes tricomas, el equipo confirmó que los tres tipos de tricomas poseen la mayor parte de los genes implicados en la producción de cannabinoides. Sin embargo, los autores sugieren que los tricomas entallados parecen estar especializados en la producción de ácido cannabidiólico (CBDa), hallazgo que podría tener implicaciones prácticas para el negocio de la marihuana, una industria que, según Business Insider, excede ya el PIB de nueve estados de la Unión Americana.

Anne Lacey Samuels, investigadora principal y profesora de botánica en la UBC, habló de un “tesoro de genes” asociados con la producción de cannabinoides y terpenos, el cual podría modificarse para propiciar el desarrollo de “propiedades más deseables”.

Tricomas entallado (izquierda), sésil (centro) y bulboso (derecha). FOTO: SAMUELS LAB / UBC

“Investigaciones ulteriores podrían combinar la genética molecular con técnicas de cultivo tradicionales para desarrollar plantas con propiedades deseables, como cepas de marihuana más productivas o con perfiles específicos de cannabinoide y terpeno”, propuso Samuels.

En su siguiente etapa, la investigación estará dirigida a determinar la manera como los tricomas “exportan y almacenan” sus metabolitos. Estos procesos son de sumo interés, ya que los metabolitos debieran ser tóxicos para las células de la planta de cannabis. “Lo que queremos es averiguar cómo resuelven esto”, precisó Livingston.

“A pesar de su alto valor económico, nuestra comprensión de la biología de la planta de cannabis aún se encuentra en pañales, y todo a causa de las restricciones legales que limitan el acceso”, concluyó Quilichini.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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