Mi obsesión musical me ayudó a forjar una personalidad combativa: Wenceslao Bruciaga


Mi obsesión musical me ayudó a forjar una personalidad combativa: Wenceslao Bruciaga



NO TODOS los gays tenemos mal gusto musical”, comenta el columnista Wenceslao Bruciaga al explicar que, además de ser un melómano de nacimiento, una de sus pasiones es plasmar su postura ante la diversidad sexual con crítica a los estereotipos musicales que se tienen sobre la comunidad LGBT+.

Bruciaga alude a la contracultura y su postura ante los temas de diversidad sexual como una respuesta a los ataques homofóbicos que afectan a los miembros de este colectivo, como él prefiere llamarlos.

Con una gorra negra de visera plana, playera negra y pantalones sueltos, Wenceslao se encuentra sentado a espaldas del set, y aunque no se siente cómodo ante la diversidad de personajes que forman parte de la comunidad LGBT+, para él fue una oportunidad valiosa el visibilizar la contracultura y a los miembros gay que hay en ella.

Hablar de diversidad sexual en conjunto con la música es parte de las experiencias personales que el columnista ha adquirido al vincular esos instantes, como homosexual, con la música que escucha.

“Básicamente, desde el soundtrack de mi propia vida, empiezo a analizar obsesivamente estos temas”, así como los crímenes de odio a los que son expuestos, día a día, ante la poca tolerancia a la diversidad sexual que aún impera en el país.

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Wenceslao cuenta que la música lo definió en muchos sentidos y que la homosexualidad es algo que se trae; a través de la música percibió cómo iba a lidiar con el mundo que lo asume heterosexual hasta demostrar lo contrario.

“Por eso mi obsesión musical es un fetiche, pero, además de eso, es cómo me ayudó a forjar una personalidad combativa donde el punk me funcionó mucho; y es lamentable que en México no se incorporen elementos de la contracultura a la lucha por la visibilización gay”, señala.

En muchas ocasiones, la lucha de la visibilización gay, que el columnista musical inició desde los sonidos de la contracultura, le ha generado, en la mayoría de las veces, el odio de los miembros por parte de la comunidad gay como consecuencia de su criterio ante el movimiento.

Para visibilizar la situación de la comunidad LGBT+ hace falta la sociedad. Wenceslao propone empezar por entender de qué se trata la convivencia y la intolerancia, algo que se nos ha olvidado como ciudadanía.

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En el caso de la unificación y la estandarización, el columnista considera estos términos peligrosos en una comunidad que apela por la diversidad y que, para él, es cada vez menos diverso como sucedió con la lucha por el matrimonio igualitario.

“Apelo por rescatar los conceptos de diferencia y, lamentablemente por circunstancias administrativas de la 4T, el tema del VIH. Nos falta retomar conceptos y ponerlos en discusión con la opinión pública”.

Piensa que, como comunidad, deben tener menos autodesprecio porque, por mucha visibilidad que tengan, aún imperan asuntos que les aborrecen y es notorio desde la música que acogen.

Wenceslao Bruciaga considera que la homofobia se alimenta del miedo que los miembros de la comunidad tienen durante su proceso de aceptación. “Algo que me enseñó el punk es no tenerle miedo a la realidad, y la realidad nunca es la que nosotros creemos”, dice.

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