

En los últimos veinte años, las
huertas y las dinámicas de trabajo de quienes laboran ahí se han modificado de
forma significativa: todos los árboles tienen un tamaño promedio, la poda de
sus ramas se hace de tal manera que las frutas estén libres de cualquier roce y
se recolectan con el mayor cuidado para conservar su piel completamente
amarilla.
El tamaño de la guayaba para exportación
es de 5.5 centímetros y una vez puesta en su empaque, lo más que dura son cinco
días para llegar a su destino en Estados Unidos.
Según datos del Sistema Producto
Guayaba presidido por Miguel Martínez Rubio, las hectáreas de producción de
esta fruta disminuyeron de 10 mil a 6 mil 400, de las que se obtienen en
promedio 110 mil toneladas de fruta en un año. Ahora lo que importa para los
productores es la calidad y no la cantidad, con la expectativa de colocarla en
el mercado extranjero.
Además, la nevada de 1997 además
de mermar las huertas, propició que los productores diversificaran su siembra;
quienes anteriormente sólo tenían guayaba experimentaron a la par con la
siembra de nopal, hortalizas, limones o durazno.
Todos los productores de guayaba
en Aguascalientes estarían en posibilidad de entrar en la dinámica de la
exportación, sin embargo, para ello requieren disposición, apoyo especializado
para lograr la calidad deseada en el producto y la parte más difícil, conseguir
que las empacadoras quieran comprar las guayabas de Calvillo.
Del 2009 en adelante, el
crecimiento en la exportación ha sido constante, la pretensión es que la
producción total pueda venderse en el extranjero a mejor precio.
En Calvillo existen productores exportan
hasta el 80% de su producción. En el ciclo 2015 registraron un nivel de
exportación de alrededor de 10 mil toneladas, para el año siguiente el
incremento fue de alrededor de dos mil toneladas. Los precios no bajaron de los
diez pesos por kilo, llegando a un máximo de 17 pesos.
“La expectativa es seguir
capacitando, apoyando a los productores para que se certifiquen y puedan mandar
a otros mercados, en este caso el americano. Este año (2016) fue bueno se
incrementó bastante (la exportación), hablamos de cerca de 12 mil toneladas que
se exportaron”, aseguró Martínez Rubio.
En materia de exportación, el
principal competidor de Aguascalientes es Michoacán, sin embargo, Martínez
asegura que la calidad de la guayaba de Calvillo está muy por encima de la
michoacana, aunque el mercado estadounidense –como estrategia para controlar el
precio– no distingue el origen de la fruta y cada mancha en su piel puede
disminuir su costo.
En general, la guayaba y otros
cultivos generados en el país no tienen un panorama sencillo. El presidente del
Sistema Producto Guayaba asegura que la llegada de Donald Trump a la
presidencia de Estados Unidos en enero de este año, no implicó un problema para
los guayaberos de Calvillo, sin embargo, su verdadero reto está centrado en
articular el sistema para que todos alcancen a tocar siquiera con la punta de
los dedos, la “tablita de salvación” de la exportación.
De la Inocuidad y otros riesgos
Otro tema fundamental es el de
las buenas prácticas relacionadas con la sanidad e inocuidad de los huertos.
A partir de mayo de este año,
entró en vigor el programa Buen uso y manejo de agroquímicos, al que tienen que
estar integrados los productores con miras a exportar, desde los grandes hasta
los más pequeños. Si bien tienen como plazo un año, el interés es cumplir con
los requerimientos lo más pronto posible para ampliar las posibilidades de
incrementar la exportación.
Actualmente –según – datos del
Sistema hay alrededor de mil 500 hectáreas certificadas en el buen uso y manejo
de agroquímicos, y este año pretenden incrementar 500 más con lo que se tendría
alrededor del 30 por ciento de la superficie total.
Además del tema de la inocuidad,
los huertos de guayabas están propensos a otras amenazas como la escasez de
agua y las cambiantes condiciones climatológicas con la presencia de nevadas o
granizo.
Guayabas locales
Para Martínez Rubio, los
productores de guayaba están divididos en dos grandes grupos, los que exportan
y quienes venden sólo a nivel local fruta en fresco y para la industria.
De las 110 mil toneladas de
guayaba que se producen al año, el 10 por ciento es para exportación y del 90
por ciento restante, el 30 por ciento es para la industria y el 70 por ciento
para venta en fresco.
Quienes no producen guayabas con
calidad de exportación, cuidan sus huertos de otra manera para tener fruta que
se pueda vender en fresco y para la industria -que son quienes menos
pagan- a donde se destinan las frutas
sin importar su presentación.
El ciclo de siembra de la guayaba
comienza en agosto y concluye en abril. En el periodo aproximado a la segunda
semana de octubre se presenta tradicionalmente un pico en la producción, el
cual se busca colocar en la agroindustria y cuando esto no sucede han llegado a
tirar fruta al pie de la carretera.
La mejor calidad de la venta local
se va a las centrales de abasto, donde el costo del kilo ronda los seis pesos
–hasta 11 pesos menos que en el caso de la exportación– y para la industria el
costo baja hasta 2.30 pesos el kilo.
Si bien el pago en la industria
es muy bajo, comentó Martínez Rubio, es muy complicado exigir un incremento
cuando ellos compran la fruta sin importar la condición en la que esté. Hay
algunas industrias que se ponen la camiseta y pagan un poco más
“La industria no ocupa
presentación, ella dice yo ocupo guayaba, la que tú me quieras vender. Obviamente
es la de menor calidad, la que no vas a ver en la central de abastos, de
segunda o tercera, fruta dañada, fruta granizada”.
Donde los productores tendrían
mayores posibilidades de gestionar un incremento de precio es en la venta de
fruta fresca a nivel local, sin embargo, para ello se requiere de más unidad
entre productores que permita formalizar una exigencia común…y ese parece ser
un objetivo difícil de alcanzar al menos en el corto y mediano plazo.