

Cada año, más de 700,000 estadounidenses sufren un infarto miocárdico, también conocido como ataque cardiaco. Gracias a los adelantos médicos, hay infinidad de maneras como los doctores logran bombear la sangre adecuadamente para salvar la vida de un paciente. El cardiólogo puede administrar medicamentos para disolver o liberar obstrucciones; y el cirujano puede introducir un catéter para retirar un coágulo o colocar estents para mantener abierta la arteria.
Estas intervenciones han mejorado enormemente las tasas de supervivencia, mas no curan el daño que causa el incidente cardiaco. El corazón no es más que un músculo grande, y el trauma en cualquier músculo deja daños que se convierten en tejido cicatricial. En el corazón, el tejido cicatricial se traduce en que la función dista mucho de ser óptima, lo que, a la larga, conduce a insuficiencia cardiaca.
Excepto por un trasplante, no hay solución a largo plazo para un corazón dañado. Sin embargo, un equipo de investigadores ha ideado una solución que podría revolucionar la cardiología. Gracias a la impresión 3D, Brenda Ogle, profesora adjunta de ingeniería biomédica en la Universidad de Minnesota-Twin Cities, ha creado un parche que el cirujano podría aplicar para reparar un “corazón roto”. “Usamos miocitos cardiacos —músculo cardiaco derivado de células madre— y los mezclamos con otros tipos celulares necesarios para generar los vasos sanguíneos”. Esto evita lo que ocurriría de manera natural: la formación de un tipo de células llamadas fibroblastos, las cuales producen tejido cicatricial. El equipo de Ogle indujo paros cardiacos en ratones de laboratorio y luego de colocar el parche celular, observó un incremento significativo en la capacidad funcional cardiaca en escasas cuatro semanas. En enero pasado, publicaron sus hallazgos en Circulation Research, una revista de la Asociación Cardiaca Estadounidense.
En junio del año pasado, los Institutos Nacionales de Salud otorgaron al equipo de Ogle más de 3 millones de dólares para provocar ataques cardiacos en cerdos y arreglarles el corazón. Falta mucho para utilizar el parche en humanos, pero Ogle se siente optimista. “El reemplazo muscular ha sido el santo grial desde hace algún tiempo”, afirma. “Ahora, finalmente, tenemos la capacidad para sacar células madre del cuerpo y desarrollar los protocolos para hacerlo”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek