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Tiroteos, tercera causa de mortalidad infantil en EE.UU.

Publicado el 20 de junio, 2017
Tiroteos, tercera causa de mortalidad infantil en EE.UU.

Pocas historias son más desgarradoras que las que implican niños lesionados o muertos por armas de fuego. Y no es difícil encontrarlas: solo en junio, un pequeño de 6 años disparó y mató accidentalmente a otro niño de 4 años en Carolina del Sur; un padre disparó y mató accidentalmente a su hija de 9 años en Indiana; y un niño de 9 años se disparó accidentalmente en el pecho. Sus abuelos lo llevaron al hospital, pero el niño falleció 45 minutos más tarde. Por desgracia, la lista de muertes infantiles por arma de fuego es muy extensa.

Si bien todos los días vemos ejemplos en las noticias, las lesiones y muertes infantiles por arma de fuego podrían ser mucho más prevalentes en Estados Unidos de lo que suponíamos. Un estudio publicado el lunes, en la revista Pediatrics, demostró que un promedio anual de 5,790 menores estadounidenses recibió tratamiento en salas de emergencias por lesiones relacionadas con armas de fuego, y que alrededor de 21 por ciento de dichas lesiones fueron accidentales. El estudio también halló que, cada año, un promedio de 1,297 niños muere por lesiones asociadas con armas de fuego, lo que convierte a las armas en la tercera causa de mortalidad infantil en Estados Unidos (después de las enfermedades y otras lesiones no intencionales como ahogamiento y accidentes vehiculares). Esta cifra se fundamenta en datos obtenidos entre 2012 y 2014, en poblaciones infantiles de hasta 17 años de edad.

Los datos sobre muertes por armas fueron extraídos de la base de datos del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades, y la información sobre lesiones no mortales por armas de fuego se obtuvieron del Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones que administra la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos.

Los investigadores determinaron que 53 por ciento de las muertes por arma de fuego fueron homicidios, mientras que 38 por ciento fueron suicidios, 6 por ciento fueron no intencionales y 3 por ciento estuvieron relacionadas con las fuerzas de la ley o con causas no determinadas. De las lesiones, 71 por ciento fueron por agresión, 21 por ciento fueron no intencionadas, 5 por ciento tuvieron relación con las fuerzas de la ley o con causas no determinadas, y 3 por ciento fueron auto-infligidas. En 2010, 91 por ciento de los niños que murieron por arma de fuego, en todo el mundo, era de nacional estadounidense, país donde, según los datos, 19 menores mueren o son tratados, cada día, por heridas de arma de fuego.

Los varones causan 82 por ciento de las muertes por arma de fuego, y 84 por ciento de las lesiones. Mientras que los menores afro-estadounidenses arrojaron la mayor tasa de homicidios, los niños caucásicos y nativos americanos tuvieron la mayor tasa de suicidios.

Aun cuando los homicidios entre menores menguaron entre 2007 y 2014, los suicidios aumentaron en 60 por ciento. El estudio halló que casi un tercio de los menores que recurrieron al suicidio sufría de depresión, en tanto que casi la cuarta parte tenía diagnóstico clínico de alguna enfermedad mental. Se observó que el suicidio fue más común en áreas rurales, con la mayor incidencia en Idaho, Montana y Alaska.

Así mismo, el estudio desglosó por estado el total de las muertes infantiles por arma de fuego. Entre 2010 y 2014, el primer lugar de la lista fue ocupado, respectivamente, por el Distrito de Columbia, Luisiana, Wyoming y Alaska.

En septiembre de 2016, la revista Pediatrics publicó el estudio de un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, para el cual encuestaron a los progenitores en salas de espera de consultorios pediátricos de Misuri e Illinois. De los 1,246 participantes encuestados, 36 por ciento declaró que tenía armas de fuego en casa, y dos tercios reveló que había más de un arma de fuego en la vivienda. Si bien el estudio solo se centró en dos estados, los investigadores concluyeron que la cantidad de armas en ese porcentaje de viviendas concordaba con los resultados de las encuestas nacionales.

Tal vez por eso, la Dra. Ruth Abaya, profesora adjunta de pediatría clínica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, e integrante de la división de Medicina de Urgencias en el Hospital Pediátrico de Filadelfia, dijo aCBS News que, aunque el estudio publicado el lunes, sobre muertes y lesiones infantiles por armas de fuego, era “pasmoso”, sus resultados “por desgracia, no eran sorprendentes”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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