El tiempo no espera a ningún primera base | Newsweek México


El tiempo no espera a ningún primera base



Yogi Berra, el sabio inescrutable del beisbol, una vez dijo
sobre el jardín izquierdo del Yankee Stadium: “Se hace tarde temprano allí”. Lo
mismo podría decirse del pasatiempo nacional estadounidense, cuyos juegos el
año pasado por primera vez superaron la marca de las tres horas, en promedio.
“El ritmo de juego es un problema en el que necesitamos enfocarnos”, dijo Rob
Manfred, el comisionado de beisbol, recientemente a USA Today. El “nosotros”,
dijo él, incluye a “jugadores, dueños, umpires… todos los involucrados en el
juego”.

La mayor parte de su sesquicentenario, el Beisbol de las
Grandes Ligas, el cual empezó a jugarse en 1869, fue despreocupadamente
indiferente al manejo del tiempo. Los juegos de beisbol eran a otros eventos
deportivos lo que las películas de Paul Thomas Anderson son a otros filmes.
¿Qué puede esperarse de una empresa inventada por un hombre llamado Doubleday
(doble cartelera)?

El himno no oficial del beisbol, “Llévame al juego de
pelota”, fue escrito en 1908. Los creadores de la canción, Jack Norworth y
Albert von Tilzer, introdujeron la tonada en medio de una era feliz cuando esos
estadounidenses hambrientos de deporte y los medios para disfrutarlo asistían a
carreras de bicicletas de 24 horas y peleas de pesos pesados que duraban 49
rounds. Lo único que la gente veía de corrido en 1908 eran los atardeceres.

“No me importa si algún día
regreso”.

Cuando Norworth y Von Tilzer escribieron esa frase, ninguno
de ellos había ido a un juego de beisbol. ¿Qué sabían ellos de su enorme
intrusión en la agenda de uno? No es como si Norworth o Von Tilzer ya hubieran
tirado $34 dólares por una clase en SoulCycle a las 7 a.m. el día siguiente.

Los juegos de beisbol son exageradamente largos,
especialmente en una era del siglo XXI de distracción mutuamente asegurada. En
1920, el primer año del que hay información amplia, un juego típico duraba una
hora y 47 minutos. El año pasado, el juego promedio duró tres horas y dos
minutos, lo cual es un tiempo respetable, si corres una maratón.

Los juegos de beisbol ahora requieren 70 por ciento más
tiempo que cuando Woodrow Wilson era presidente (y no todo es culpa de la
televisión). Recientemente, Manfred instituyó una regla, que entrará en vigor
esta temporada, según la cual la base por bolas intencional ya no requerirá
cuatro pichadas. Más bien, una señal vendrá de la caseta. Que esta señal no sea
una foto gigante del ex relevista Grant Balfour sugiere una lamentable falta de
imaginación en la oficina del comisionado.

Naturalmente, Manfred enfrenta un lanzamiento a la cabeza de
parte de jugadores y tradicionalistas por igual, como si estuviera arrimándose
al home con sus propuestas (él también quiere un reloj de pitcheo de 20
segundos, el cual se ha usado en las ligas menores desde 2015.) No lo culpe. El
beisbol se ha colocado a sí mismo en un predicamento forzado. Si el beisbol
quiere mantener la atención de los fans, le ayudaría regresar los encuentros al
rango de 2:30 a 2:45, y para hacer eso, se requieren cambios.

Los jugadores y tradicionalistas deberían notar que cinco de
las últimas seis Indianápolis 500 se corrieron en menos tiempo que un juego típico
el año pasado. Y la Indy 500 todavía ofrece a los espectadores el suspenso de
un choque potencial, lo cual el beisbol ha prohibido (en home). Con la
esperanza de que los administradores y conocedores del beisbol digieran estas
ideas con mentes abiertas, he aquí cinco sugerencias para aligerar el ritmo.
(Por cierto, en un día típico con los 30 equipos jugando, hay, en promedio,
solo cinco bases intencionales otorgadas; no nos meteremos con ese aspecto del
juego.)

1. UN LANZAMIENTO LIBRE A
PRIMERA BASE POR CORREDOR EMBASADO:

Cuando un corredor esté en primera, el pítcher le puede
lanzar una vez. Cada lanzamiento después de ese será contado como bola en la
cuenta del bateador. Esto no elimina la estrategia, la mejora. El pítcher ya no
puede jugar indiscriminadamente a las atrapadas con el primera base conforme
aumenta la cascada de abucheos. Además, ¿cuál es la diferencia entre una bola
alta anunciada y un pítcher simplemente desperdiciando una bola en un segundo
lanzamiento a primera base? Esta regla no elimina la capacidad de un pítcher de
contener al corredor; simplemente lo obliga a ser más juicioso.

2. OBLIGAR A PERMANECER EN LA
CAJA DE BATEO:

Cuando un
bateador entra en la caja, debe permanecer allí a menos que la pichada anterior
resulte en faul, wild pitch o pasbol. Si casi es golpeado por una pichada,
puede dejar la caja, pero solo con permiso del umpire. De otra manera, el
castigo por salir de la caja es un strike contra el bateador. De la misma
manera, el pítcher debe permanecer en la goma después de cada pichada, excepto
por el antes mencionado faul, etc. El castigo por salir de la goma es darle una
bola al bateador.

3. EL RELOJ DE PITCHEO DE 20
SEGUNDOS:

Dado que el bateador debe permanecer en la caja, el pítcher
debe lanzar a home de forma cronometrada. Los pítchers rara vez exceden este
límite de tiempo de todas formas. Simplemente evitaría que los pítchers pongan
nerviosos a los bateadores.

4. REDUCIR LAS REUNIONES EN LA
CUMBRE:

Dado que la loma del pítcher es el terreno más alto en
cualquier campo de juego, toda conversación que se da allí es una reunión en la
cumbre. Estas se dan totalmente con demasiada frecuencia, en especial si se
considera que en muchas charlas no hay una lengua común entre compañeros de
equipo. He aquí la propuesta: una reunión entre pítcher y cátcher por pítcher
por juego (incumplir pondría al bateador en primera base) y una visita del
coach de picheo o manager a la loma por pítcher por juego.

5. ELIMINAR LA SEXTA ENTRADA:

En esencia bromeo aquí, pero si los rascacielos pueden
rascar los cielos sin un piso 13, ¿por qué los juegos de beisbol no pueden
estar completos sin una sexta entrada? Se necesitan cinco entradas para que el
juego sea oficial, mientras que los managers priorizan a su personal en el
bullpen con base en las últimas tres entradas (antes de que se me olvide, al
relevista ahora se le darán tres pichadas de calentamiento al entrar al juego,
en vez de ocho). La sexta entrada es una entrada de paso, ¿y quién paga por ver
relevistas medianos de todas formas? De inmediato, hemos eliminado 11 por
ciento de la duración de un juego, o alrededor de 19 minutos. Podría adoptarse
esta regla sin necesidad de alterar nada más.

“No pienso que haya una bala mágica que vaya a aparecer un
año y que sea la solución al ritmo de juego”, dijo Manfred a USA Today. Tal vez
no, pero ya va siendo hora de que el pasatiempo nacional estadounidense
enfrente su ritmo aletargado. Esta podría ser la primavera en que cuando el
umpire grite: “¡Play ball!”, los fans griten: “¡Más rápido!”

Publicado
en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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