Ted Cruz, el rostro del conservadurismo vuelve al ataque | Newsweek México


Ted Cruz, el rostro del conservadurismo vuelve al ataque



Cruz está programado para un mitin enfrente del Capitolio con Donald Trump, Glenn Beck y otros conservadores para pelear el acuerdo con Irán. Pero llegan demasiado tarde. El Presidente Obama el martes consiguió otros tres votos demócratas en el Senado para el acuerdo negociado entre Irán y seis potencias mundiales previamente este verano. Ello significa que el presidente no sólo tiene los votos para sostener un veto en contra de cualquier resolución congresista que desapruebe el acuerdo, sino que ni siquiera tendrá que desempolvar su pluma de vetar. Los demócratas ahora tienen 41 votos contra una resolución de desaprobación, dejando a los republicanos lejos de los 60 votos necesarios para derrotar una obstrucción.

Incluso algunos republicanos se mofan de que el mitin de Cruz es muy poco y se dio muy tarde. “Si en verdad tratan seriamente de aniquilar el acuerdo, donde estuvo la organización de las bases para hacer salir a la gente” y que protestara por el acuerdo durante el receso del Congreso en agosto, cuando los legisladores decidían sus posturas, se preguntó un alto asistente republicano en el Senado, quien se olió que celebrar un mitin en este momento es “una artimaña política más que otra cosa, sabiendo que en realidad no alterarás el resultado”.

Un asistente de Cruz tenía una opinión diferente. “A pesar de los reportes mediáticos de un hecho consumado, el pueblo estadounidense debate vigorosamente si deberíamos dar 100 000 millones de dólares y proveer un camino a la bomba a una nación cuyos líderes salmodian con regularidad ‘Muerte a EE UU’ y ‘Muerte a Israel’,” dijo el asistente. “El mitin de mañana organizado por Patriotas del Partido del Té será una parte crítica de este debate”. El senador está cortejando tremendamente tanto al Partido del Té como a los flancos evangelistas de su partido mientras trata de destacarse del resto de contendientes presidenciables republicanos.

El martes, como el personaje de Woody Allen en Zelig que se presenta en un montón de eventos famosos, Cruz viajó a Kentucky para visitar a Kim Davis, la secretaria de condado que fue encarcelada brevemente por negarse a emitir licencias de matrimonio porque se opone al matrimonio homosexual por razones religiosas. Cruz se fotografió junto con Davis y asistió al mitin afuera de la cárcel organizado, en parte, por su rival en la candidatura presidencial Mike Huckabee.

Como parte de su llamado a los conservadores religiosos, Cruz también ha prometido combatir el financiamiento federal a Paternidad Planeada. Él hace esto después de una serie de videos que se enfocó en la práctica de los proveedores de salud para mujeres de recolectar tejido fetal para investigaciones. Los críticos de Paternidad Planeada se han agarrado de la insinuación en los videos de que la organización vendía el tejido de fetos abortados, lo cual es ilegal. Sin embargo, Paternidad Planeada ha reunido evidencia de que los videos fueron editados tremendamente y ninguna en una multitud de investigaciones estatales ha encontrado algo ilegal hasta ahora. Aun más, el Presidente Obama y los demócratas en el Congreso se oponen resueltamente a cortar el financiamiento a la organización, la cual ofrece pruebas para ETS, anticonceptivos y mamografías además de proveer abortos. Incluso Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado y republicano de Kentucky, concedió la semana pasada que no hay los votos suficientes para superar al presidente.

Eso no ha impedido que Cruz redactase una carta a McConnell instándolo a no permitir que avance en el Senado alguna legislación que provea fondos para Paternidad Planeada, similar a una que los republicanos de la Cámara de Representantes enviaron a sus líderes en julio. Sólo es el primer paso, dice el asistente de Cruz, en una acción para retirarle fondos a la organización que incluirá todos los medios necesarios. El objetivo al momento es una propuesta de egresos que mantenga al gobierno en marcha después de que el año fiscal actual expire el 30 de septiembre. Cruz y otros conservadores quieren quitarle a esa propuesta todo financiamiento para salud de las mujeres que vaya a Paternidad Planeada, a pesar del riesgo de un cierre gubernamental. Es un enfrentamiento similar a aquel por la Ley de Cuidado Asequible (mejor conocido como Obamacare) que Cruz encabezó hace dos años, y que dejó al gobierno cerrado por más de dos semanas.

Por lo menos un aspirante republicano a 2016 dice que esa es una mala idea. Lindsey Graham, senador por Carolina del Sur y quien lleva a cabo una campaña con pocas probabilidades, dijo a Newsweek el lunes que no firmaría la carta de Cruz. “Si yo fuera presidente, no pondría nada de dinero de mi presupuesto para Paternidad Planeada, votaría para retirarle el financiamiento, pero no cerraría el gobierno por este asunto o cualquier otro asunto porque tenemos muchos riesgos como nación”, dijo Graham.

Cruz y sus colegas de mentalidad similar niegan que sean ellos quienes estén acudiendo a políticas arriesgadas. “Todo lo que decimos es esto: financiar al gobierno en los niveles que acuerden los líderes demócratas y republicanos”, pero “el dinero que iría a Paternidad Planeada, en vez de ir allí, irá a otras organizaciones”, dice Jim Jordan, representante republicano por Ohio. Jordan, director del Freedom Caucus conservador en la Cámara de Representantes, añade que la cuestión es si la Casa Blanca y los demócratas están tan resueltos a financiar al grupo de salud para las mujeres que “están dispuestos a no pagarles a nuestras tropas, no pagarles a nuestros veteranos”. Cruz hizo comentarios similares en una etapa de campaña en Houston el 1 de septiembre.

Ciertamente, si Cruz puede reunir una cantidad importante de conservadores en el Senado para que se opongan a la propuesta de financiamiento, ello presionará a los líderes republicanos para que lleguen a un compromiso con los demócratas para que tengan una oportunidad de aprobarla. Pero la verdadera lucha por el dinero a Paternidad Planeada no será en el Senado sino en la Cámara de Representantes, donde comenzará el debate por el financiamiento gubernamental y donde hay un bloque más fuerte de conservadores poco dispuesto a ceder terreno en esta cuestión.

John Boehner, portavoz de la Cámara de Representantes, está “tratando de atraer a un grupo muy estridente y vociferante de conservadores, pues necesita el apoyo de algunos de ellos” para aprobar una propuesta de egresos gubernamentales, señala el asistente republicano en el Senado. Y al contrario de McConnell, quien ya ha dejado en claro que no quiere una lucha por retirar financiamientos, Boehner está presionado para trabajar con el flanco conservador de su partido o perdería su calidad de portavoz.

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