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Un inmigrante llamó al 911 para denunciar un posible robo y ahora está en riesgo de ser deportado
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Un inmigrante llamó al 911 para denunciar un posible robo y ahora está en riesgo de ser deportado

Un inmigrante hondureño residente de Tukwila, un suburbio de Seattle, llamó a la policía cuando un intruso merodeaba su casa, pero terminó arrestado y entregado a las autoridades de Inmigración.

Wilson Rodríguez Macarreño, de 32 años, buscó ayuda del 911 el pasado jueves para reportar a la persona sospechosa. Las autoridades policiacas atendieron su llamado y capturaron al intruso. Aunque determinaron que estaba traspasando la propiedad, no tenían una causa probable para arrestarlo; en cambio, hubo otra detención.

Los agentes, según el Seattle Times, pidieron los datos de identificación de Rodríguez y después lo esposaron. El hecho ocurrió luego de que buscaran información en la base de datos del centro nacional de información sobre delitos y se percataron de que el hispano tenía una orden de arresto excepcional.

En menos de una hora, el hombre ––que lleva 14 años en Estados Unidos–– fue puesto a disposición de una oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) en Seattle para seguir su procesamiento.

Rodríguez Macarreño buscó huir de la violencia de las pandillas de su país, después de que su hermano fue asesinado a tiros y un amigo fue cortado en pedazos, dijo al Seattle Times su abogado, Luis Cortés.

Macarreño trabaja como carpintero, es un líder de su iglesia, tiene tres hijos ciudadanos de Estados Unidos —unos gemelos de 3 años y un niño de 1 año—, y no tiene antecedentes penales, dijo el abogado.

La policía de Tukwila informó en su página de Facebook que no se detuvieron en revisar la nacionalidad ni los datos migratorios del hondureño, sino que fueron informados que había una orden judicial en su contra, verificaron que “era válida” y procedieron a “transferir a la persona nombrada a la autoridad emisora”.

Según las autoridades, Rodríguez Macarreño, reconoció que tenía una orden y los oficiales le permitieron contactar a su abogado y llamar a un amigo”.

La policía aclaró que sus oficiales “no están obligados a solicitar la nacionalidad o estatus migratorio de sospechosos, víctimas, testigos u otras personas, ni consultan bases de datos para hacer tales verificaciones”. Además la raza, origen étnico, edad, género, orientación sexual, religión y estatus socioeconómico no son un punto de referencia para realizar un arresto”.

Pero dijeron que en este caso particular, los oficiales fueron informados de que había una orden de arresto.

En otra publicación posterior en la página de la policía local, Bruce Linton, su director, informó que emitió una orden a todo el departamento para que en el futuro “los oficiales no serán receptivos a las órdenes administrativas emitidas por ICE”.

El abogado dijo que el inmigrante hondureño puede solicitar asilo y buscar su libertad con el argumento de que su detención por parte de la policía de Tukwila fue impropia.

Rich Stolz, director ejecutivo de OneAmerica, una fundación pro-inmigrante relató al Seattle Times que el mensaje que se envía a la población en estos casos es que llamar a la policía es “riesgoso y no seguro”.

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